El Buen Fin 2026 arranca el viernes 13 de noviembre y termina el martes 17, parece un simple dato de calendario, pero un análisis de Hostinger sobre 1,125 tiendas online en México sugiere que esa cuenta regresiva pesa bastante en lo que vende (o deja de vender) un negocio.
Hostinger, empresa de hosting y herramientas para negocios en línea, tomó los pedidos de noviembre de 2025 de cada tienda y los comparó con su promedio de agosto a octubre. Después las dividió según las señales de preparación que se veían desde fuera: productos actualizados, descuentos o cupones nuevos y cambios en los métodos de pago, (as campañas de publicidad externas no entraron en la cuenta), ¿y qué encontró?
Las tiendas que dieron sus primeras señales de preparación entre 22 y 35 días antes del evento aumentaron sus pedidos 24.5%; las que se movieron entre 8 y 21 días antes crecieron 36.8%, el mejor resultado de los tres grupos. Y las que esperaron a la última semana lograron 26.6%.
Del otro lado quedaron las tiendas sin actividad detectable. No solo se quedaron planas, sus pedidos bajaron 2.1% en promedio, y el 51% de ellas vio caer sus pedidos más de 20%.
Si más de la mitad del grupo sin preparación cayó más de 20%, ¿cómo es que el promedio solo bajó 2.1%? Porque el resto tuvo que subir, y mucho. Es decir, sin preparar nada, el resultado se parece a una moneda al aire, algunas tiendas se salvan (por temporada, por un producto que pegó, por publicidad) y otras se hunden.
Pero hay otro ángulo; la Secretaría de Economía reportó que El Buen Fin 2025 dejó ventas por 219,200 millones de pesos, por encima de la meta de 200,000 millones. Según la propia Secretaría y la Asociación Mexicana de Ventas en Línea (AMVO), el canal digital representó 21% de esas ventas y creció 31% frente a 2024. Con un mercado online que se mueve así, una tienda que sale plana o con números rojos no se quedó igual: perdió terreno.
Hostinger lo aclara: no hay una fórmula única ni se puede afirmar que las acciones observadas causaron los resultados. Desde aquí agregamos dos matices. Primero, “sin actividad detectable” no es lo mismo que “sin preparación”: un negocio pudo surtir inventario o afinar su logística sin tocar su tienda. Segundo, la muestra viene de la propia plataforma y nos sirve como brújula.
Esto ya es mi lectura, no conclusión del estudio; pero con tres semanas de margen alcanza para cambiar precios, probar el cupón, descubrir que el cobro falla con cierta tarjeta y corregirlo, en la última semana casi solo apagas fuegos. Y quien se movió con más de un mes de anticipación quizá no volvió a revisar nada después.
Pongamos de ejemplo una tienda de ropa que sube sus descuentos el jueves anterior; el cupón no funciona desde el celular y se entera el viernes, por los reclamos, justo cuando entra más gente. Una compra de prueba de cinco minutos lo habría evitado. Para este año, la ventana de 8 a 21 días corre del 23 de octubre al 5 de noviembre.
El Buen Fin no se gana el día de arranque, aunque ahí se vea. Se gana en las semanas previas, cuando todavía puedes corregir. Si tu tienda no ha tocado nada, no hace falta rehacerla; basta con ordenar el catálogo, probar el pago y dejar claras las promociones.
Imagen: GPT
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