El dinero ya no espera: todo lo que el Global Payments Report 2026 revela sobre cómo pagamos hoy

Billeteras digitales, pagos instantáneos, BNPL y sistemas como Pix o UPI están redefiniendo el comercio global. Analizamos los hallazgos clave del Global Payments Report y su impacto.
Los teléfonos inteligentes se colocan alrededor de un terminal de pago, mostrando iconos de pago sin contacto, tarjetas y un código QR, conectados a un globo terráqueo digital brillante con iconos de compras, bancos y dinero sobre un fondo borroso de la ciudad.
1 junio, 2026

Por primera vez desde la fusión entre Worldpay y Global Payments, su reporte del sector llegó con un mensaje claro: los pagos digitales no están “creciendo”, están redibujando las reglas del juego. En la presentación virtual del Global Payments Report (GPR), Juan Pablo D’Antiochia, Gerente General para América Latina de Worldpay (anteriormente conocida como FIS Worldpay) y Global Payments, lo resumió así desde el arranque: “Lo atractivo del Global Payments Report es que es un reporte que se está produciendo hace más de una década. En este mundo de la inteligencia artificial, se privilegia el hecho de que todavía se haga a la vieja usanza: el reporte se basa muchísimo en encuestas, en las cuales se llama a consumidores y se les pregunta cómo pagan concretamente. Aquí no hay estadísticas. Hay muestras reales de mercado donde se refleja el sentimiento del consumidor.”

Esta es la undécima edición del GPR, publicada ahora por la empresa combinada Worldpay–Global Payments, que opera en más de 175 países y mueve 3,7 billones de dólares en volumen de pagos al año. El reporte amplió este año su cobertura a 42 mercados (con Portugal y Suiza como novedades) y la presentación regional que acompañó su lanzamiento estuvo conducida desde Ciudad de México con foco especial en América Latina.

Así que lo leímos completo y estuvimos en su presentación virtual y hemos concentrando la información importante para ti.

Un reporte de la industria, para la industria

El GPR lleva once ediciones siendo citado por reguladores, académicos, consultoras y hasta competidores directos. D’Antiochia lo reconoce sin rodeos: “Ya tantas ediciones al reporte tienen el atractivo de que cada uno tiene algún tipo de predicción respecto a las expectativas futuras de cómo va a evolucionar el mercado, y muchas de ellas ya hemos vivido para verlas.”

Y lo ilustra con un dato que a él mismo le sorprendió: “Todavía recuerdo cuando se publicó la primera edición, creo que fue en 2015, donde una de las primeras predicciones era que la mitad de los pagos a nivel mundial se iban a hacer con carteras digitales. A mí en ese momento me sonaba algo totalmente inverosímil, sobre todo después de muchos años de estar en la industria. Y no solo esa predicción se cumplió, sino que la predicción decía que ocurriría en 2020 y terminó ocurriendo en 2018.”

Úsalo como lo que es: una fuente de inteligencia de mercado, no como un oráculo imparcial. Con eso claro, entremos en materia.

La gran foto: ¿cómo pagamos el mundo en 2025?

Antes de hablar de tendencias, conviene tener los números base sobre la mesa, porque son los que dan contexto a todo lo demás.

En comercio electrónico global, las billeteras digitales (como Alipay, Apple Pay, Mercado Pago o PayPal) representaron el 56% del valor de las transacciones en 2025. En los puntos de venta físicos (lo que en el sector se llama POS o point of sale, y en castellano punto de venta), llegaron al 33%. Juntas, en todos los canales, las billeteras movieron más de 13,8 billones de dólares.

Las tarjetas de crédito y débito siguen siendo relevantes (representan el 48% del POS y el 31% del eCommerce) pero su participación directa está cayendo poco a poco, en parte porque cada vez más personas las usan dentro de una billetera digital. Es decir, el plástico no desaparece; simplemente se vuelve invisible detrás de un ícono en el teléfono.

Y el efectivo… todavía existe; representa el 14% del POS global, aunque con diferencias enormes entre mercados: en China es apenas el 4%, mientras que en Filipinas llega al 42%.

Cuatro tendencias que el GPR 2026 pone sobre la mesa

1. Las apps de pago están conquistando las tiendas físicas, y más rápido de lo que esperabas

En 2025, las apps de pago representaron el 37% del valor global en puntos de venta físicos. La proyección para 2030 es del 46%, con un crecimiento estimado en 135% más rápido que el canal POS en general. En números absolutos represantan unos 15,6 billones de dólares.

D’Antiochia lo pone en contexto con claridad: “Esto en algún momento va a tener una permeabilidad hacia el punto de venta; me refiero al pago en el mundo físico; en una tienda física de abarrotes, por ejemplo. Hoy todavía tiene bastante camino por recorrer, pero es el principal producto que va a actuar como sustituto del dinero en efectivo en algún momento.”

China lidera con el 89% del valor POS moviéndose por apps. India está en el 65%, Tailandia en el 56%, Hong Kong en el 54% y Vietnam en el 52%. En Europa, la apertura de Apple al NFC de terceros (resultado de un acuerdo con la Comisión Europea en 2024) está permitiendo que actores como Klarna, PayPal y Bizum entren al juego en tiendas físicas. Klarna lanzó pagos NFC en 14 mercados europeos en diciembre de 2025.

2. “Glocalización”: los sistemas de pago locales se están volviendo globales

Glocalización es el término que usa el reporte para describir algo que hace unos años parecía imposible: que sistemas de pago diseñados para un solo país empiecen a funcionar en otros.

Pix, el sistema de pagos instantáneos de Brasil, ya opera en Argentina, Chile, Portugal, España y Estados Unidos. Alipay y WeChat Pay (China) tienen aceptación en destinos turísticos de todo el mundo. La interfaz de pagos unificados de India (UPI) funciona en Malasia, Nepal, Qatar, Singapur, Sri Lanka, Tailandia y los Emiratos Árabes Unidos.

Esto no es menor; hasta hace poco, si un turista chino viajaba a Europa, tenía que cargar efectivo o conseguir una tarjeta local porque sus apps no funcionaban. Hoy, en muchos destinos, puede pagar exactamente como lo hace en casa.

El GPR también habla de algo más ambicioso: el Proyecto Nexus, una iniciativa del Banco de Pagos Internacionales (BIS) que busca conectar los sistemas de pagos instantáneos de varios países en una sola plataforma. En marzo de 2025, India, Malasia, Filipinas, Singapur y Tailandia crearon Nexus Global Payments para hacerlo realidad.

Y en Europa, la Iniciativa de Pagos Europea trabaja en Wero, una red regional unificada que busca reducir la dependencia del continente de los grandes sistemas globales. El plan incluye lanzamiento de pagos en e-commerce en el segundo semestre de 2026 y la integración con puntos de venta físicos antes de 2027.

3. Las billeteras digitales no son todas iguales, y esa diversidad es lo que las hace ganar

Cuando decimos “billetera digital”, tendemos a pensar en Apple Pay o Google Pay. Pero el reporte dedica un capítulo entero a explicar que hay tres modelos distintos, y cada uno domina en contextos diferentes:

Billeteras vinculadas a tarjetas (card-led wallets): son las más comunes en mercados como Estados Unidos, Reino Unido o Australia. Aquí, Apple Pay y Google Pay funcionan básicamente como un contenedor para tu tarjeta de crédito o débito. La billetera hace el pago más cómodo y seguro, pero el dinero sigue saliendo de la tarjeta.

Billeteras vinculadas a cuentas bancarias (A2A wallets): predominan en mercados con sistemas de pago instantáneo fuertes. En India, la mayoría de los pagos en Google Pay o PhonePe usan la infraestructura UPI para transferir dinero directamente entre cuentas. En Tailandia, PromptPay hace algo similar. No pasa por ninguna tarjeta, va de tu cuenta a la del comercio.

Superapps: estas son apps que no solo permiten pagar, sino que incluyen eCommerce, mensajería, crédito, seguros y todo lo demás. Alipay y WeChat Pay son el ejemplo más extremo: en China, son ecosistemas completos donde vive buena parte de la vida digital de sus usuarios. El reporte señala que Mercado Pago en América Latina o Nubank están en camino de llegar a ese nivel.

Lo interesante es que Google Pay, dependiendo del mercado donde lo uses, se comporta diferente: en Reino Unido tira de la tarjeta, en India tira de la cuenta bancaria vía UPI. La misma app, dos realidades distintas.

América Latina: dos velocidades, una misma dirección

Aquí el análisis de D’Antiochia fue especialmente rico, porque describió algo que los números del reporte confirman, y es que en América Latina no se está digitalizando de una sola manera: “América Latina se ha dividido en dos grandes grupos: aquellos países que se inclinan hacia los pagos cuenta a cuenta, y aquellos que se inclinan hacia las carteras digitales.”

El primer grupo lo lidera Brasil con Pix (mencionado en la presentación como “uno de los más conocidos, que ha pasado a ocupar casi el 75% de la población bancarizada“) y Colombia, cuyo sistema Bre-B fue lanzado a finales de 2024 y “hoy ya el 85% de los usuarios colombianos reconoce haber hecho una transacción vía el sistema Bre-B”, señaló.

El segundo grupo incluye a México y Argentina, donde dominan las billeteras tipo Mercado Pago o PayPal; aunque “cuando lo alternativo empieza a ocupar casi un tercio del mercado, creo que deja de ser alternativo”, dijo.

Pero hay algo más detrás del crecimiento de las billeteras que la simple preferencia del consumidor: la inclusión financiera. “El principal motivo por el cual la migración va mucho más hacia las carteras digitales y menos hacia las tarjetas de crédito y débito, es que las carteras digitales abordan un porcentaje de la población que está subbancarizada. El gran atractivo que han tenido en América Latina es abordar segmentos no bancarizados o subbancarizados de una forma mucho más acelerada que los bancos.”

Y agregó un dato que dice mucho sobre por qué esto es estructural y no una moda: “Si se fijan cómo se está dando la inclusión financiera en América Latina, esa inclusión está viniendo mucho más de la industria disruptiva que de la industria tradicional.“

En números: México sigue con el efectivo representando el 40% del POS, pero la proyección del reporte es que baje al 35% en 2030. Una caída de cinco puntos que parece modesta pero implica cientos de miles de millones de dólares en transacciones migrando a medios digitales.

4. El BNPL no mató a las tarjetas, las hizo evolucionar

El Buy Now, Pay Later (BNPL o compra ahora, paga después) prometió en sus inicios ser el asesino de las tarjetas de crédito; al ser un sistema más sencillo, sin intereses en el corto plazo, accesible para gente sin historial crediticio.

Desde la primera edición del GPR en 2014, el valor de transacciones BNPL en eCommerce pasó de 2.300 millones de dólares a 300.000 millones en 2025. Un crecimiento de 130 veces.

Pero la historia resultó ser más compleja. En lugar de reemplazar a las tarjetas, el BNPL las empujó a innovar. Hoy, emisores de tarjetas en todo el mundo ofrecen planes de cuotas sobre compras con tarjeta, adoptando la mecánica que popularizaron Klarna o Afterpay pero dentro del ecosistema bancario tradicional.

Y los propios gigantes del BNPL se transformaron; Klarna ya se define como un banco digital global: emite la Klarna Card, tiene una plataforma de eCommerce y en 2025 lanzó su propia stablecoin (el KlarnaUSD). Afterpay está integrado con Cash App de Block; Affirm ofrece cuentas de ahorro y tarjeta de débito propia. El “paga después” fue solo la puerta de entrada a algo más grande.

En Europa, el BNPL tiene especial penetración: representa el 9% del valor del eCommerce, más del doble del promedio global (4%). Suecia, donde tiene su sede Klarna, lidera con el 25% del eCommerce pagado en cuotas.

América Latina tiene su propio giro: el pago en cuotas lleva décadas siendo la norma en países como Argentina o Brasil, donde las tarjetas de crédito históricamente funcionaban con planes de hasta 12 o 18 mensualidades, así que el BNPL “de marca” no despegó tanto como en otras regiones.

“Los pagos en cuotas son populares, aunque las marcas BNPL no están típicamente disponibles en el checkout. Las cuotas se dan dentro de las billeteras digitales como Mercado Pago y PayPal, a menudo sin intereses. Los pagos en cuotas siguen siendo un gran motor del uso de tarjetas de crédito.” mencionó D’Antiochia, así que la gente ya tenía la costumbre de ese tipo de pagos, solo que canalizada de otra forma.

Lo que se dijo fuera del reporte: las preguntas que nadie esperaba

La presentación tuvo un formato de conversación abierta con periodistas, y de ahí salieron algunos de los momentos más reveladores. Tres temas que no están en el PDF pero que importan:

¿Está México listo para el Mundial 2026?

Con casi 5 millones de turistas esperados, ¿puede la infraestructura de pagos mexicana responder? D’Antiochia fue honesto: “El mercado mexicano tiene un reto de infraestructura. Hay una participación bastante baja de terminales con capacidad de contactless. Esto va a generar un reto con los casi 5 millones de turistas que se esperan, porque si bien hubo varias iniciativas para actualizar el parque de terminales, es un trabajo bastante desafiante: hay que cubrir un país gigantesco de punta a punta con millones de terminales que precisan actualizarse.”

Aun así, no todo es pesimismo, “la respuesta es que el reto va a existir. Afortunadamente, en lo que respecta al Mundial, el público que visita, al menos en una primera instancia, está mucho más contenido en grandes centros urbanos que están mejor preparados para lidiar con turismo.” El segundo desafío vendrá cuando los fanáticos empiecen a pasear por el país y lleguen a zonas menos acostumbradas al turismo internacional.

Santiago Fernández, director de desarrollo de negocios de Global Payments para México y Centroamérica, añadió algo que suele pasarse por alto: “Es importante continuar la promoción de la educación financiera, la confianza del consumidor en estos nuevos métodos de pago, y esta expansión de la necesidad de tener la infraestructura digital y tecnológica para poder hacer uso de estos métodos de pago, no solo en el comercio sino también en el transporte, los servicios y demás.”

Qué significa todo esto si estás en el sector

El GPR no da recomendaciones explícitas, pero las implicaciones estratégicas son bastante legibles entre líneas:

  • Para merchants y retailers: la presión para aceptar métodos locales en cada mercado es real. Un QR que no acepta Pix en Brasil o que no conecta con UPI en India ya es una fricción que aleja clientes.
  • Para fintechs y neobancos: el modelo BNPL como producto único es cada vez más difícil de sostener. Los que avanzan son los que lo usaron como trampolín hacia servicios financieros más amplios.
  • Para bancos tradicionales: la apertura del NFC de Apple en Europa cambia el tablero de juego en el POS. Ya no es solo defender el plástico; hay que pensar en la billetera.
  • Para inversores y tomadores de decisión: América Latina tiene uno de los crecimientos proyectados más altos en eCommerce (9% CAGR 2025-2030), impulsado por el avance de los pagos digitales en mercados con alta penetración móvil y baja bancarización tradicional.

Off the record

Lo que el Global Payments Report 2026 describe, en el fondo, es una competencia a tres bandas: los sistemas nacionales de pagos (Pix, UPI, PromptPay), las billeteras de las grandes plataformas tech (Apple, Google, Alipay, Mercado Pago) y la banca tradicional con sus tarjetas. Los tres coexisten, se adaptan, se imitan y a veces se fusionan.

D’Antiochia lo describe con una imagen que funciona: “El siguiente gran campo de batalla no viene por segmentos bancarizados versus no bancarizados, viene por ver quién ocupa más espacio en el real estate del celular del usuario, las aplicaciones de pago en general. Puede ser que uno baje varias, pero las que usa en general son la aplicación del banco principal y alguna cartera digital, no mucho más. Entonces, están todos compitiendo por un espacio bastante pequeñito en el celular del cliente.”

El ganador en este momento es el consumidor, que tiene más opciones que nunca para pagar. La pregunta que el sector tendrá que responder en los próximos años es si esa fragmentación de opciones se consolida en menos actores (con el riesgo de monopolio que eso implica) o si la interoperabilidad entre sistemas permite que el ecosistema siga siendo competitivo.

Imagen: GPT Images 2.0

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