Generalmente, cuando escuchamos sobre pagos digitales pensamos solamente en las transacciones realizadas por medio de plataformas por internet, como las transferencias electrónicas, pagos por plataformas de servicios, tarjetas o delivery, pero en realidad se incluyen los cargos NFC, Apple Pay, PayPal, así como las transferencias por código QR; es que aunque los pagos digitales han avanzado bastante en los últimos años en México, la realidad es que aún hay mucha gente que no los usa tanto como podría, tal vez por falta de confianza; lo que llama la atención porque la infraestructura ya está ahí, funcionando; de hecho, el propio Banxico lo puso sobre la mesa: el problema no es tecnológico, sino de adopción.
Y es que basta con traer a la mente cualquier comida con los amigos, la cuenta llega y alguien dice “te transfiero”, sacas el celular, abres la app para pasarles tu cuenta y de pronto alguien más interrumpe: “mejor te doy efectivo”. Esa escena, que se repite muchas veces, resume bastante bien lo que está pasando con los pagos digitales en en el país, ya que elegimos a el pago en efectivo sobre los pagos digitales, dependiendo de la situación, el contexto y sí, la comodidad.
De hecho, durante la Convención Bancaria 89 de la Asociación de Bancos de México (ABM), Victoria Rodríguez Ceja, gobernadora del banco central, mencionó que no se trata de construir o implementar más herramientas de pago, sino de lograr que las personas realmente las integren en su día a día: “El reto es claro: traducir esa capacidad en uso, en adopción y en beneficios tangibles para toda la población”.
Según el Banco de México, el país cuenta con una infraestructura de pagos bastante avanzada en la que se destaca el SPEI, servicio que permite hacer transferencias casi al instante entre bancos, operación que en 2025 procesó más de 7,300 millones de transferencias, en un equivalente a cerca de 600 billones de pesos, lo que es casi 17 veces el PIB anual, con estos números podríamos preguntarnos… ¿por qué seguimos usando efectivo para tantas cosas? ¿Realmente se trata de una falta de confianza de los mexicanos?
La respuesta corta frente a estos cuestionamientos sería: porque cambiar hábitos y generar confianza en su uso toma tiempo que construir tecnología y la infraestructura. La adopción de pagos digitales en México sigue siendo desigual; hay quienes pagan todo con el celular y otros que todavía prefieren el efectivo para casi cualquier cosa, y entre esos dos extremos, hay una mayoría que usa ambos, dependiendo del momento; la elección ente uno u otro está más motivado por la comodidad, no por la falta de confianza.
Es algo más fácil, por ejemplo: haces transferencias para cosas importantes, pero para el día a día como el taxi, el mercado o comprar en las tienditas, el efectivo sigue siendo más práctico o más “seguro” en la mente de muchos; a esto también se le suma la experiencia, ya que no todas las aplicaciones bancarias son igual de claras, y cuando algo no es intuitivo, la gente simplemente no lo usa.
Por eso, uno de los objetivos de las instituciones bancarias en México es hacer que las transferencias sean más simples, más rápidas y más fáciles desde el celular.
La seguridad es uno de los temas que no pueden ignorarse en esta conversación, porque mientras los pagos digitales avanzan, también lo hacen los fraudes, y no hablamos solo de los típicos mensajes sospechosos, pues hoy en día, con el uso de inteligencia artificial, las estafas pueden ser mucho más difíciles de detectar: llamadas de voces generadas por IA, mensajes que parecen reales o incluso situaciones que generan urgencia para que tomes decisiones rápidas. Este tipo de situaciones cambia la percepción de riesgo y, aunque muchas personas ya saben usar estas herramientas e incluso toman precauciones, aun así dudan al momento de hacerlo, no es desinformación, es una reacción natural ante un entorno más complejo.
Impulsar los pagos digitales no solo implica hacerlos más rápidos o accesibles, sino también más seguros y claros para el usuario, saber cómo protegerte se vuelve tan importante como saber usar la aplicación.
En paralelo, hay otro tema que impacta directamente en cómo usamos el dinero, nos referimos a la inflación. La buena noticia es que se ha mantenido dentro del rango objetivo del banco central, esto es alrededor del 3%, desde mediados del año pasado. Eso, en términos simples, significa que los precios no están subiendo de forma descontrolada.
Pero ojo, porque no es un tema resuelto, se espera que esta estabilidad de precios se consolide por completo hasta 2027; algunos precios, como los servicios, ya se están moderando, mientras que otros tuvieron subidas recientes por ajustes fiscales.
Volviendo al inicio, no es que México tenga que construir mejores sistemas de pagos digitales; al contrario, tiene una base tecnológica bastante sólida, el problema es la confianza; porque mientras la tecnología avanza y las instituciones impulsan su uso, del lado de los usuarios persiste una preocupación real por la seguridad, lo que influye directamente en cómo decidimos pagar en el día a día.
Al final, no se trata solo de que puedas realizar pagos digitales, sino de que te sientas seguro haciéndolos.
Imagen: Nano Banana
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