El fin pasado, nuestro famoso “¿Y si, sí?” se estaba quedando debajo del triunfo del equipo de Inglaterra, eliminando a la Selección Mexicana en los octavos de la Copa 2026; dejando una de las heridas más profundas en el Estadio Azteca. Sin embargo, la tensión deportiva más importante para México en esta temporada terminó con una de las narrativas más agridulces para los mexicanos.
Al contrario de lo que imaginamos, después del silbatazo, existieron grandes momentos que demostraron que la rivalidad solo existió por 120 minutos. Aficionados de ambos equipos celebrando y llorando juntos, mexicanos felicitando a la selección inglesa y, por supuesto, la icónica escena de Jude Bellingham consolando a Gilberto Mora.
Estos momentos demostraron que nunca nos llevamos mal, no por nada para muchos fue tan difícil elegir un bando cuando el trend musical de México vs. Inglaterra se volvió viral en redes sociales. “¿Cómo hago para gritarle ‘no inglés’ a la pantalla si en mis audífonos están sonando The Beatles?” “¿Zoé o Arctic Monkeys?” “¿The Cure o Caifanes?”.
Fue precisamente esa dualidad la que desató la crisis de identidad en las redes sociales mexicanas, porque la cultura pop y la música británica en México está tan arraigada a nosotros que, de acuerdo con datos de Spotify bandas como The Beatles, Gorillaz, The Cure y Oasis superan las métricas de reproducciones de ciudades como Londres o Manchester.
Actualmente, Reino Unido es uno de los socios comerciales más importantes de México en Europa. Con el Tratado de Continuidad Comercial entre México y el Reino Unido, el comercio bilateral supera los 5,000 millones de dólares anuales, de acuerdo con datos oficiales de la Secretaría de Economía a través de Data México.
Moda, licores como el Scotch Whisky y tecnología automotriz son los principales productos que mueven el comercio entre ambas regiones. Siendo San Luis Potosí (US$411M), Querétaro (US$335M) y Ciudad de México (US$162M) los principales estados de origen de exportación; por el contrario, Ciudad de México (US$948M), Nuevo León (US$283M) y Jalisco (US$213M) son los principales destinos de las importaciones.
Aunque ya vimos que el comercio entre ambas regiones no solo se mueve entre la música y el merchandising, es un hecho que sí es un mercado importante. Pero, ¿qué pasa con nuestra música?
De acuerdo con el reporte “Estado de la Industria 2025 Música México” de la Asociación Mexicana de Productores de Fonogramas y Videogramas (AMPROFON), el mercado de la música grabada en el país mantiene un crecimiento del 16.8 por ciento anual, impulsado por el streaming y la venta de formatos físicos como vinilos de colección a través de marketplaces.
Sin embargo, a la hora de escoger la playlist perfecta para el día a día, entra una batalla entre ambos países. De acuerdo con el reporte de AMPROFON, el rock se mantiene como el tercer género más escuchado en el país, representando el 17.4 por ciento de las preferencias totales, porcentaje en el cual compiten tantos clásicos nacionales como Caifanes y Zoé contra el catálogo inglés como Coldplay y Oasis.
Sin embargo, nuestra música sigue dominando las pantallas, ya que más del 55 por ciento de las canciones que entran habitualmente al Top 50 de las plataformas de streaming en el país pertenecen a artistas locales.
En México ha crecido tanto el consumo de música a través de apps que las regalías digitales distribuidas a los artistas con presencia en México han registrado un incremento acumulado del 416 por ciento. Por el lado de la venta de formatos físicos como vinilos y ediciones especiales, también sigue creciendo con un 15 por ciento anual, impulsada por fanáticos coleccionistas del rock británico y de grandes leyendas de la música mexicana.
Si este verano lo pudiéramos representar con una única canción, sería con “Hasta que te conocí” de Juan Gabriel. Porque en medio de la crisis de identidad, la afición mexicana encontró su catarsis en la música local, recurriendo a una obra maestra que definió a la perfección el sentir colectivo.
En definitiva, el primer concierto de Juan Gabriel en el Palacio de Bellas Artes con la orquesta sinfónica en 1990 es de las presentaciones más icónicas de la historia musical. Y desde esos años se ha visto que nuestro país es de los que más mueven económicamente a la industria. Aunque no salió a la luz la cifra oficial de cuánto se recaudó, el éxito fue tal que las entradas oficiales se vendieron entre los 70 mil y 300 mil viejos pesos de la época (lo que hoy equivaldría, ajustado por inflación, a casi 5,000 pesos actuales), mientras que la reventa llegó a superar el millón de pesos de aquel entonces.
Hoy en día, la nostalgia por su catálogo sigue detonando una derrama económica masiva que ninguna marca se puede dar el lujo de ignorar. No por nada el concierto sigue presentándose en lugares masivos como la CINETECA y en salas de cine.
Por tres semanas no supimos de “tristezas, ni de lágrimas, ni nada que nos hiciera llorar” por un momento el “¿Y si, sí?” lo fue todo para nosotros, pero como en la canción, la desilusión llegó y solo nos quedó preguntarnos “¿si valió o no la pena?”.
Estoy segura de que para muchos sí lo fue, porque claro que jugamos como nunca, pero en definitiva, no perdimos como siempre. Para el consumidor mexicano, la música se convirtió en el vehículo para procesar que lo doloroso no fue perder el partido contra una potencia, sino el haber creído con el corazón que esta vez el milagro era posible.
Mañana, se enfrentan Noruega vs. Inglaterra y muchos aficionados darán su apoya a la Selección de Noruega gracias a todo el hype de Haaland y el respaldo que han dado el día de hoy la embajada del país a México; sin embargo sé que también en el corazón tenemos en un lugar especial a Inglaterra por darnos grandes ídolos musicales que por años nos han acompañados en momentos especiales de nuestras vidas.
Imagen: ChatGPT
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