“Yo sé que no, pero ¿y si sí?” Es la frase que se ha convertido en el lema de todo un país para generar una conexión colectiva que nos hace confiar que esta vez México sí puede ganar; no es una afirmación, solo es una posibilidad que hace creer a miles de mexicanos.
Una expresión que originalmente salió de una entrevista a Efraín Juárez, exentrenador de Pumas con el periodista de TUDN, Rodrigo Celorio, hoy es el insight perfecto para muchas marcas nacionales e internacionales para conectar con una audiencia de masas, algo que en los últimos años ya casi no hemos visto, puesto que con la llegada de redes sociales se busca alcanzar a una audiencia nicho.
Subirse a una tendencia siempre es un arma de doble filo; sin embargo, esta vez pareciera que no. Hoy, junto a las trompetas de Juan Gabriel, el “¿Y si sí?” celebra una ilusión agridulce que conecta con la psicología del mexicano; no es un tema de derrota, sino de anhelo de que esta vez podría funcionar.
Por lo tanto, cuando vemos a Huevos SanJuan, Telcel, Volaris, Corona y a marcas internacionales como AT&T, McDonald’s, Lego, Rexona, Heinz y Adidas con el “what if we can?” el contenido no se siente forzado. En vez de percibirse como el clásico intento de “subirse al tren”, los mexicanos lo reciben como un abrazo al corazón. Las empresas logran humanizarse y dejan de lado, por un momento, el papel de aquel que solo busca vender.
Es por ello que el “¿Y si sí?” probablemente se esté convirtiendo en la campaña más grande del año en México. Se ha posicionado como un lema orgánico cada vez que abres tu feed, y es gracias al contenido creado por los mismos usuarios que esta frase se siente tan natural cuando la vemos en las estrategias de marketing.
Si hay algo que desborda el fútbol, es optimismo, fe y sueños; tres claves esenciales para las marcas. Gracias a esta euforia efervescente se activa el primer disparador para el comercio rápido (Q-Commerce), al punto de que se prevé un aumento de hasta el 60 por ciento en las órdenes de comida y bebidas en las horas previas al partido.
Pero no solo se queda en el plano de los sentimientos, va más allá. Si algo tienen en común Juan Gabriel y el fútbol es que unen a todos los estratos sociales. Esto ya lo analizaba Umberto Eco en su ensayo “El Mundial y sus pompas”, no los une por el simple hecho del deporte, sino por los signos que surgen de él que logran unificar a toda una sociedad.
Eco explicaba que el balompié genera una “charla colectiva” donde los individuos necesitan construir escenarios imaginarios. Hoy, el “¿Y si sí?” es la evolución digital de esa tesis: una construcción cultural interactiva.
El éxito de sumarse a esta tendencia no radica únicamente en la euforia del momento. Es la reconexión con un historial de emociones que el mexicano ha acumulado por años cuando no pasaba de la fase de grupos, de penales que no entraban y de sueños que se acaban en los 120 minutos.
Las marcas que tendrán ventaja no son únicamente las que logren vender más, sino las que logren quedarse en el recuerdo de las personas, y que sin duda, en el futuro sólo las elegirán por haber acompañado la esperanza de toda una afición.
Imagen: Nano Banana 2
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