La edición de El Buen Fin 2025 se perfila como un periodo clave para el consumo, la digitalización y la inclusión financiera en México. Se estima que las ventas superarán los 200.000 millones de pesos, impulsadas por el aumento de las transacciones electrónicas y la expansión de nuevos jugadores en el ecosistema de los pagos, según datos de la Secretaría de Economía.
Durante 2024, las operaciones con tarjeta alcanzaron un máximo histórico de 877 millones, lo que representa un crecimiento del 21% respecto al año anterior, de acuerdo con la Asociación de Bancos de México (ABM).
Pero más allá de la adaptación tecnológica de los consumidores que deja ver este incremento, también demuestra la incorporación de nuevos actores en el ecosistema de pagos, facilitando así que más comercios y emprendedores puedan participar en el sistema financiero.
Fernando López, Country Manager de Kuski México, comenta «durante este tipo de eventos no solo se mide el volumen de ventas, sino quién logra incluir a más personas en la economía digital. Los nuevos adquirentes y agregadores están ayudando a cerrar brechas: permiten que tienditas, emprendedores o comercios informales puedan aceptar pagos digitales sin depender de la banca tradicional. Eso transforma la manera en que se compra y se vende en México».
En México, un significativo 44% de los adultos, y más del 60% en áreas rurales, aún no tienen cuentas bancarias, según datos de la CNBV. Ante esta situación, las soluciones de pago no bancarias están facilitando su entrada al sistema financiero, especialmente gracias a tecnologías como Soft POS, que transforma teléfonos inteligentes en terminales de punto de venta (TPV), junto con los lectores móviles y las plataformas de cobro digital, son clave en esta evolución.
Y es que el auge de estas alternativas es innegable. Las TPV gestionadas por agregadores han alcanzado los 4.2 millones, mostrando un incremento del 14% respecto al año anterior. Esto demuestra una descentralización en la infraestructura de pagos, lo que genera nuevas oportunidades y permite que las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (MiPyMEs), tradicionalmente dependientes del efectivo, se incorporen a la economía digital.
Durante eventos de compras digitales, como El Buen Fin, la adopción de nuevas tecnologías se acelera notablemente y tanto por parte de los usuarios como de las empresas. En estos días de alto volumen transaccional, se requiere de tecnología para garantizar pagos de forma segura, eficiente y escalable.
«Para nosotros, esta edición de El Buen Fin es una oportunidad no solo de acompañar a los comercios, sino de demostrar que la inclusión financiera puede impulsarse desde la infraestructura tecnológica. Nuestro compromiso es claro: habilitar pagos digitales permitiendo que más mexicanos accedan a la economía digital», concluye Lopez.
Imagen: GPT-5
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