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La invasión de Rusia a Ucrania ha sido el tema de conversación a nivel mundial desde hace una semana, cuando las tropas del kremlin entraron al territorio ucraniano. Hasta ahora, se cuentan centenares de muertos y millones de desplazados ante este conflicto armado, que ha dejado muy mal parado al régimen de Vladimir Putin ante el mundo, con decenas de sanciones económicas, sociales, políticas y culturales a la Federación rusa.

Dentro de esta ola reaccionaria, funcionarios ucranianos han solicitado a la Corporación de Internet para la Asignación de Nombres y Números (ICANN, por sus siglas en inglés) que desconecte y revoque todos aquellos dominios de Internet alojados en Rusia, así como también a los servidores DNS en el país. La misma petición se hizo a la Réseaux IP Européens Network Coordination Centre (RIPE NCC), con el propósito de detener la difusión de desinformación y propaganda rusa que, según Ucrania, incita a la violencia.

«Les enviamos esta carta en nombre del pueblo ucraniano, pidiéndoles urgentemente que impongan sanciones estrictas contra la Federación de Rusia en el campo de la regulación de servidores DNS, como respuesta a sus actos de agresión hacia Ucrania y sus ciudadanos», se lee en el mensaje escrito por Andriy Nabok, representante ucraniano ante la ICANN, enviado vía email por el Ministro de Transformación Digital y Vice Primer Ministro ucraniano, Mykhailo Fedorov.

Qué son los DNS

El DNS o Domain Name System hace referencia al sistema de nombres de dominios, los cuales se encargan de identificar todos aquellos ordenadores y otros recursos tecnológicos que permiten el acceso a Internet. Se trata de una parte esencial del funcionamiento de internet, ya que por este medio se traducen las direcciones IP de las páginas a las que los usuario quieren navegar. Sería como un traductor universal, que utiliza la dirección «pública» de una web por su dirección IP equivalente, un grupo de números separados por puntos.

Gracias a estos DNS no tenemos que recordar la dirección IP del sitio, sino su nombre. Por ejemplo, en vez de escribir 216.58.201.227 en la barra del navegador, basta con escribir google.es para acceder al sitio web. La eliminación de los dominios «.ru», «.рф» y «.su» de la zona raíz dificultaría que las personas dentro y fuera de Rusia accedan a sitios web, correo electrónico y otros servicios rusos. En total, serían alrededor de 5 millones de dominios afectados. 

Según alegan las mencionadas autoridades de Ucrania, Rusia ha impulsado todo un esquema de propaganda en la web con el fin de desinformar, emitir mensajes de odio y promover la violencia. Asimismo, afirman que los rusos ocultan la verdad sobre la guerra en Ucrania y han atacado la infraestructura de IT en el país, afectando las plataformas de comunicación del gobierno, así como también las que favorecen la comunicación entre los ciudadanos ucranianos dentro de su territorio.

A qué se dedican la ICANN y el RIPE NCC

La Corporación de Internet para la Asignación de Nombres y Números (ICANN) es una organización sin fines de lucro que fue fundada el 18 de septiembre de 1998 con el objetivo de coordinar la administración de los elementos técnicos del DNS para así poder garantizar una resolución unívoca de los nombres, de tal manera que los usuarios de Internet tengan la facilidad de encontrar todas las direcciones válidas.

Por otro lado, el RIPE NCC (Centro de Coordinación de redes IP europeas) es el Registro Regional de Internet (RIR) para Europa, Oriente Medio y partes de Asia Central. Básicamente, su función es la de supervisar la asignación y el registro de los números de recursos de Internet en las distintas regiones para que la infraestructura se mantenga coordinada. El organismo se compone de más de 5.000 especialistas de 70 países distintos

Por el momento, ninguna de las dos instituciones dio una respuesta formal al pedido.

Las consecuencias de estas sanciones

Si bien las sanciones que Ucrania pide contra Rusia en materia de Internet buscarían frenar la desinformación, para algunos expertos en la materia podría resultar una medida devastadora para la población civil rusa.

Bill Woodcock, director ejecutivo de Packet Clearing House (PCH, una que se encarga de construir y respaldar la infraestructura crítica de Internet), explicó a través de su cuenta de Twitter las consecuencias que habría detrás de estas sanciones en un hilo de tweets.

En primer lugar, Woodcock afirma que una de las sanciones pedidas por el gobierno ucraniano tiene que ver con «eliminar los TLD rusos de la zona raíz. Eso haría que los sitios web rusos, el correo electrónico, etc., se vuelvan inalcanzables desde fuera de Rusia, e incluso inalcanzables para algunos dentro de Rusia también, todo ello dependiendo de cómo estén configurados sus ISP y resolutores recursivos».

En segundo lugar, está la posibilidad de «apagar los servidores de nombres raíz dentro del territorio de Rusia, lo que haría que la conectividad se vuelva irregular para muchos usuarios dentro de Rusia, pero afectaría en su mayoría a personas normales, no a los usuarios gubernamentales o militares rusos».

Y en tercer lugar, está la opción de «revocar las delegaciones de direcciones IP a redes rusas. Eso traería como consecuencia que se rompa la seguridad RPSL y RPKI que protege su enrutamiento».

«Estas tres acciones en conjunto traerían como consecuencia que los usuarios civiles rusos de Internet sean mucho más vulnerables a los ataques de intermediarios, tales como aquellos que se utilizan para comprometer las credenciales bancarias de los usuarios y las contraseñas de los sitios web», afirma Woodcock. A su vez, explicó que estas medidas tampoco «tendrían efecto sobre el gobierno o el ejército ruso. Es preciso recordar que este es el mismo tipo de ataque que los rusos practicaron en julio del año pasado, lo que quiere decir que sus defensas muy probablemente estén claramente preparados y en óptimas condiciones en este momento».

Foto: Getty Images

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