Andon Market, una boutique en el exclusivo distrito Cow Hollow de San Francisco, tiene una característica clave que la diferencia de la competencia: sus operaciones son gestionadas por una agente de IA de negocios autónomos llamada Luna, que actúa como directora ejecutiva.
Luna es responsable de decisiones comerciales clave, como la oferta de productos y la fijación de precios, entre los que destaca diversos artículos, como el juego Bananagrams, libros sobre IA (incluido “The Singularity Is Near” de Ray Kurzweil) y un libro potencialmente alarmante sobre la historia de las bombas nucleares.
Incluso la tienda emplea a amables dependientes humanos que charlan con clientes curiosos, reordenan artículos en los estantes y se comunican con su jefa de IA a través de Slack, ejecutando las directivas de Luna. En una visita reciente, Luna envió un mensaje al personal con ánimos («¡WOW, cómo se están vendiendo las camisetas!») y solicitó una foto de la tienda en un momento natural.
Como cualquier ejecutiva, Luna no es infalible. Inicialmente, el bot decidió no dotar de personal a la tienda para un periodo pico de compras de fin de semana, solo revirtió la decisión después de consultar con el equipo humano.
Además de esto, y aunque los creadores de Luna aseguran que sus capacidades de gestión de inventario son bastante decentes, el agente pidió demasiados tipos de velas perfumadas.
Aunque actualmente tiene fallos, Andon Market ilustra un futuro en el que agentes de IA sofisticados asumen roles tradicionalmente desempeñados por humanos, desde el servicio al cliente y las tareas administrativas hasta la estrategia empresarial de alto nivel. Si bien muchas empresas ya utilizan la IA para reducir costos y automatizar el trabajo, pocas han ido tan lejos como poner a una IA completamente a cargo de una operación.
Axel Backlund, co-creador de Andon Labs (la startup respaldada por Y Combinator que está detrás de la tienda), explicó su motivación: “La razón por la que estamos haciendo esto tan temprano, incluso con errores de programación, es para mostrarle al mundo lo que pronto será posible”.
El modelo de negocio de Andon Labs implica probar las capacidades de la tecnología de los principales laboratorios de IA en las tareas del mundo real. Anteriormente, la empresa se asoció con Anthropic, empresa de investigación y seguridad en inteligencia artificial, en el proyecto de Claudius, una máquina expendedora dirigida por IA, la cual se colocó en la sala de prensa del Wall Street Journal y en la oficina de Anthropic, donde causó mucho revuelo, pues, según escribió el Journal “ordenó un pescado vivo” y “regaló una PlayStation”.
Para que Andon Market comenzará a operar, Andon Labs se comprometió con un contrato de arrendamiento de tres años que cuesta 7.500 dólares al mes y obtuvo todos los permisos necesarios. Luego le dio a Luna un presupuesto de 100.000 dólares para gestionar la tienda.
Financieramente, los resultados han sido mixtos: Andon Market está actualmente “en números rojos”, con pérdidas que giran alrededor de 13.000 dólares hasta ahora. Según la propia contabilidad de Luna, se estima que la tienda necesita ganar alrededor de 500 dólares por día para cubrir los gastos mensuales y alcanzar el punto de equilibrio.
Si bien las simulaciones virtuales han mostrado que los experimentos de IA, como las máquinas expendedoras, logran ganancias a través de negociaciones y la búsqueda de proveedores ideales, las interacciones en el mundo real con humanos a menudo plantean desafíos para la tecnología. El alcance empresarial de la IA también se ve obstaculizado por una actual falta de memoria a largo plazo, un problema que los creadores de Luna anticipan que mejorará con el tiempo.
Imagen: images 2.0
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