El gigante del fast fashion Shein vuelve a estar en el centro de la polémica por algo que sucede justo frente a los ojos de sus millones de consumidores: el uso de patrones oscuros (o dark patterns) en su tienda online y app para impulsar decisiones de compra no intencionadas.
BEUC, la Organización Europea de Consumidores, presentó una denuncia formal ante la Comisión Europea y la red de autoridades de protección al consumidor (CPC-Network) contra Shein, respaldada por 25 organizaciones de consumidores de 21 países.
La acusación es clara: Shein estaría empleando técnicas de diseño digital que manipulan a los usuarios para consumir más, más rápido y de forma más frecuente. Estas prácticas no solo impactan negativamente en la economía de los consumidores, sino que también fomentan la sobreproducción y el desperdicio textil, entorpeciendo los objetivos de transición ecológica de la Unión Europea.
Entre las demandas concretas de BEUC se encuentran:
El informe de 29 páginas publicado por BEUC no se queda en las afirmaciones. Aporta evidencia documentada, capturas de pantalla, estudios psicológicos y hasta análisis legales que demuestran cómo estas prácticas son potencialmente ilegales bajo la Directiva sobre Prácticas Comerciales Desleales (UCPD) de la UE.
Por su parte, Shein ha explicado que “los consumidores europeos estarían mejor atendidos si BEUC aceptara reunirse con nosotros, nos permitiera explicar nuestras operaciones y discutir abierta y transparentemente cualquier inquietud que pudieran tener. Lamentablemente, han decidido rechazar todas y cada una de nuestras numerosas solicitudes de reunión en los últimos años.
Ya estamos colaborando de manera constructiva con las autoridades nacionales de protección al consumidor y con la Comisión Europea para demostrar nuestro compromiso con el cumplimiento de las leyes y regulaciones de la UE, y seguimos participando activamente en este proceso para abordar cualquier preocupación. Estaríamos encantados de hacer lo mismo con BEUC si aceptaran nuestra petición de reunirnos.
Esta falta de disposición para dialogar resulta muy decepcionante, especialmente considerando la creciente popularidad de SHEIN entre los consumidores europeos, quienes reconocen que nuestra plataforma ofrece mejor valor, más variedad y mayor accesibilidad, en un contexto en el que las familias son cada vez más conscientes de sus gastos”.
Pero ¿qué son exactamente estos patrones oscuros? ¿Y por qué son tan peligrosos, incluso cuando parecen simples avisos o botones de navegación? Vamos a explicarlo en detalle.
Un patrón oscuro es una técnica de diseño digital pensada para manipular el comportamiento de los usuarios en su contra, aprovechando fórmulas que activan mecanismos mentales automáticos. No es simplemente “hacer más visible un botón de compra” o “mostrar una oferta llamativa”. Es estructurar la interfaz para que el usuario tome decisiones que no habría tomado si hubiese tenido toda la información de forma clara, neutral y transparente.
El concepto fue acuñado por el diseñador Harry Brignull, fundador de la iniciativa “Deceptive Patterns” (Pautas engañosas) y ha sido adoptado por autoridades como la Comisión Europea, que los define como prácticas digitales que distorsionan u obstaculizan la autonomía del consumidor.
Tal y como explica la publicación de BEUC, estos patrones no solo existen. Son muy comunes: según un estudio de la Comisión Europea, el 97% de las webs y apps más populares en la UE utilizan al menos un tipo de dark pattern.
En el caso de Shein, BEUC identificó al menos ocho tipos diferentes de patrones oscuros, tanto en su sitio web como en su aplicación móvil. A continuación, los detallamos con ejemplos reales:
Múltiples notificaciones recibidas por un usuario en solo un día. Fuente: BEUC
Porque funcionan. Diversos estudios citados por BEUC han demostrado que:
Y no solo hay consecuencias individuales. De acuerdo con el estudio:
Los patrones oscuros no son solo un problema de diseño. La BEUC los considera una herramienta de manipulación que opera en silencio, desde la interfaz, y que afecta directamente la forma en que compramos, consumimos y vivimos.
El caso Shein, documentado por BEUC, pone en evidencia cómo se pueden utilizar todos los recursos de la tecnología y la psicología para aumentar ventas a costa de la voluntad del consumidor. Frente a esto, las organizaciones de consumidores explican que la reacción no debe ser solo regulatoria. También es urgente fomentar la alfabetización digital de los consumidores, para que aprendan a identificar estos patrones y recuperar su poder de decisión.
Imagen: ChatGPT
Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *
Δ