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A pesar de que en el mundo minorista parecen existir cada vez más retos, existe un sector que parece ir viento en popa: el de los productos de belleza.

A nivel internacional, las ventas de la marca Ulta crecieron 63% en el tercer cuatrimestre, las experiencias en tiendas de Sephora han llamado la atención y Glossier es una empresa que ha sido denominada entre las más disruptivas de 2017.

Lo que sin duda deja de lección (o debería) a otros minoristas es que estas marcas están haciendo algo que las mantiene no sólo sobreviviendo, sino triunfando. ¿Qué es? Te contamos.

Por qué los productos de belleza seguirán dominando

Existen diversas razones para que los artículos de belleza se encuentren entre los más demandados y que tengan tanto éxito a nivel minorista, pero se pueden mencionar tres entre los motivos principales:

  • Experiencias para el cliente muy bien armadas
  • Cultura de innovación
  • Pertenencia a una categoría atractiva

Experiencias para el cliente muy bien armadas

La mayoría de los minoristas están buscando cómo ofrecer a sus clientes la mejor experiencia para el usuario.

Sin embargo, querer no siempre es lograr. Minoristas diversos han tratado de ofrecer la atmósfera correcta, los programas de lealtad más atractivos y útiles, un formato único, pero algunos no dan en el clavo como quisieran.

Los productos de belleza, sin embargo, han estado al centro de esta tendencia, y no puede ser de otra manera.

En el caso de Sephora, ofrece, entre otras experiencias, talleres de belleza en sus tiendas llamadas TIP (Teach, Inspire, Play) que alientan a los clientes a jugar con los productos  antes de comprar algo.

Los nuevos conceptos en tiendas también muestran experiencias similares, aunque un poco más serias que en el caso de los clientes que compran en las tiendas TIP.

Igualmente, este minorista lanzó una plataforma en social media específicamente diseñada para los miembros leales, de modo que puedan hablar entre sí de los productos y tener discusiones de belleza.

Pero gran parte del éxito de Sephora viene de su reputación de tener las últimas y mejores marcas, lo cual invita a los compradores a comprar los productos.

Otro ejemplo de gran experiencia son los conceptos de tiendas Intagrammable, también de Sephora, donde se dan clases gratis en la tienda y tiene una comunidad muy unidad.

Un rival de Sephora que está tratando de aprovechar la idea de ofrecer la mejor experiencia para el cliente, pero para un consumidor distinto, es Ulta, que se enfoca en marcas para el consumidor masivo, además de algunas marcas de prestigio. Pero lo que tienen en común es un ambiente amigable que atrae a los compradores más que el modelo de tiendas departamentales.

La tecnología ha sido gran parte de la mejora en la experiencia del usuario, pero ésta juega un papel preciso y muy bien planeado, al añadirse justo lo que el cliente necesita y no cualquier novedad sólo por ser lo último en esta área.

Por ejemplo, la posibilidad de “probarse” maquillaje con apps de realidad aumentada es una de esos usos que han añadido verdadera utilidad al consumidor.

Una categoría atractiva

Pero no se debe dejar de lado el hecho de que la categoría en sí es atractiva y que es fácil aplicarle algunos tipos de tecnología, como la realidad aumentada para entrenarte en aplicar maquillaje, como lo hace Estee Lauder, o funciones para probarte maquillaje en un móvil (como lo hizo Lancome) o un espejo de realidad aumentada, como MAC Cosmetics.

Las tecnologías de hoy en día tienen mucho sentido en la categoría de belleza, donde de hecho son muy útiles, que en otro tipo de minoristas con categorías menos llamativas o ‘experienciales’.

La demanda también ha aumentado más en el sector de belleza que en otras categorías, las cuales están viviendo una especie de periodo de renacimiento, con nuevas marcas entrando exitosamente en el mercado.

Sin embargo, nada pierden los minoristas tratando de salir de su zona de confort -si es que han caído en ella- y buscar formas de aprovechar la tecnología actual.

Cultura de innovación

El sector de belleza, sin embargo, no siempre ha sido exitoso. Esto ha ocurrido con el tiempo y gracias a un cuidadoso diseño.

La compra de cosméticos en tiendas departamentales parecía la forma perfecta de obtener estos productos, pero nuevas experiencias han ido cambiando esta idea.

Desde Birchbox, que vende una suscripción para recibir productos de belleza diversos, hasta Sephora, han mostrado que ser un minorista que priorice la experiencia es posible.

¿Cómo lo hicieron? Comprometiéndose con la experimentación y la innovación buscando ofrecer algo mejor que el minorista tradicional.

Así, otros minoristas podrían obtener la lección más valiosa fijándose en el pensamiento innovador del sector belleza, sobre todo respecto a tecnología. Pero quizá es necesario que lo hagan pensando principalmente en su cliente, no en las ganancias, y dar un salto más audaz que únicamente usar la tecnología sin tener una estrategia clara.

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