Aunque el efectivo sigue siendo la forma de pago dominante en México, donde aproximadamente el 70% de las transacciones presenciales se hacen con billetes y monedas; los pagos sin efectivo están consolidando su presencia en el país. Entre julio de 2024 y junio de 2025, el volumen de transacciones con tarjeta de débito y crédito superó los 10,600 millones, lo que representa un aumento del 18.4% y evidencia una adopción creciente de métodos digitales en el país, según datos del Banco de México (Banxico) en años pasados.
Este patrón de comportamiento del usuario a la hora de realizar un pago, no se limita al comercio; por extraño que parezca, este cambio se manifiesta con particular fuerza en el transporte público, una tendencia que está impulsada principalmente por usuarios jóvenes porque ellos prefieren lo práctico, lo rápido y que es, en muchos casos, lo más seguro; además, están más familiarizados con las herramientas digitales, lo que hace su uso mucho más natural.
Al respecto, Kuvasz Solutions, empresa especializada en tecnología de pagos en Latinoamérica, reportó un crecimiento del 30% en el último trimestre del año pasado en el uso de tarjetas bancarias, de movilidad integrada y dispositivos móviles para pagar servicios como Metrobús y Metro, y Sandra Agudo, gerenta de producto de esta compañía, destacó precisamente el papel de la juventud al decir que: “Los jóvenes están liderando la transición hacia modos de pagos sin efectivo en México y la región. Esto no solo habla de un cambio en los hábitos de consumo generacionales, sino que también de una oportunidad para modernizar la infraestructura de pagos en espacios públicos como el transporte en el país. La tendencia hacia métodos digitales refleja confianza en estos sistemas y abre la puerta a experiencias más ágiles y seguras”.
La adopción de estas tecnologías en el transporte público se alinea con la expansión de terminales y sistemas que aceptan pagos con tarjeta y celulares en distintas ciudades del país; si bien el efectivo ha prevalecido históricamente en transacciones de menor valor, la creciente aceptación de los plásticos y su integración a billeteras digitales, está redefiniendo la movilidad diaria, especialmente en las áreas metropolitanas.
Por otro lado, la aceleración de los pagos digitales ofrece beneficios significativos para operadores, reguladores y proveedores tecnológicos, contribuyendo a la reducción en los tiempos de las transacciones, disminuyendo la congestión en las estaciones del transporte y mejorando la experiencia general del usuario. Además, generan datos cruciales que pueden ayudar a entender cómo se mueve la gente en la ciudad y detectar qué rutas y en qué horarios son más usadas, lo que ayuda a la planificación urbana y la optimización de la red de movilidad de transporte público en general.
Sumándose a estos beneficios la reducción de la huella ecológica, ya los pagos sin efectivo tienen un impacto positivo para el medio ambiente, pues según datos de Kuvasz Solutions, los camiones, cajeros automáticos, y la producción de billetes y monedas, generan alrededor de 350 toneladas de CO2 al año.
Agudo concluyó enfatizando la magnitud del cambio: “La transición hacia pagos digitales en transporte público no es solo una mejora tecnológica; es un cambio estructural que puede influir en la forma en que se planifica y se ofrece el servicio. Cuando los sistemas están diseñados para aceptar tarjetas y pagos sin contacto, se reduce la dependencia del efectivo y se abre una nueva etapa de eficiencia operativa y satisfacción del usuario”.
Imagen: Nano Banana
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