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Según un correo electrónico enviado a los empleados de Twitter, la nueva dirección de la compañía, encabezada por Elon Musk, ha comenzado con su proceso de despido masivo de empleados. Aunque no se sabe con exactitud cuántas personas perderán su empleo, The New York Times ha adelantado que la plantilla de 7.500 empleados se reducirá a la mitad. 

Como parte de este proceso, los empleados de Twitter recibieron un correo electrónico el jueves en la noche, donde se informa que los despidos están programados para comenzar este viernes 4 de noviembre a partir de las 9 de la mañana (hora del Pacífico). Igualmente, los trabajadores fueron notificados que el acceso a las oficinas de Twitter sería cerrado temporalmente, por lo que recomiendan volver a casa, mientras avanzaban los despidos. 

Esto es lo que dice el email:

«En un esfuerzo por colocar a Twitter en un camino saludable, pasaremos por el difícil proceso de reducir nuestra fuerza laboral global. Reconocemos que esto afectará a varias personas que han realizado valiosas contribuciones a Twitter, pero lamentablemente esta acción es necesaria para garantizar el éxito de la empresa en el futuro”.

Así, a lo largo del viernes, los empleados recibirán un correo con el asunto ‘Tu rol en Twitter’. En caso de estar entre los ‘afortunados’ y conservar su empleo, lo recibirían en su correo electrónico laboral; si son despedidos, recibirían el correo en su dirección personal, con instrucciones de los próximos pasos.

Para evaluar la productividad de los empleados de Twitter y la tecnología de la plataforma, Musk ha contado con un equipo de más de 50 ingenieros y empleados de sus otras compañías, incluida Tesla, aunque no han desvelado con qué parámetros han valorado a los empleados a la hora de hacer un despido tan masivo en tan poco tiempo. 

Los trabajadores de Twitter comienzan a reaccionar a los despidos

Desde que el correo electrónico llegó a la bandeja de entrada de los empleados el jueves por la noche, los trabajadores han usado sus cuentas de Twitter para expresarse, así como también han publicado saludos y emojis de corazones azules en Slack, la herramienta utilizada por la compañía como servicio interno de mensajería. Más tarde esa misma noche, algunos afirmaron que habían perdido el acceso a sus cuentas de correo corporativo y a los sistemas de la empresa, lo que podría ser un indicativo de despido. 

Esta fue la publicación en Twitter de Joan Deitchman, que ocupaba hasta el momento el cargo de Senior Engineering Manager en el área de ML Ethics, Transparency, and Accountability:

https://twitter.com/JoanDeitchman/status/1588358419723227137

Poco después, la propia Deitchman confirmaba el descalabro producido por la acción de Musk en el que hasta ahora era su equipo:

«Sí, el equipo se ha ido. El equipo que estaba investigando y presionando por la transparencia algorítmica y la elección algorítmica. El equipo que estaba estudiando la amplificación algorítmica. El equipo que estaba inventando y construyendo herramientas y metodologías éticas de IA. Todo eso se ha ido».

Este es un ejemplo de cómo está actuando Musk a la hora de recortar empleos: un departamento entero que se despide de la compañía. No está claro qué otros departamentos de la empresa se verán afectados por los despidos masivos, pero teniendo en cuenta que en 2020 Musk despidió a todo el equipo de relaciones públicas de Tesla, es posible que también deseche a todo el equipo de relaciones públicas de Twitter. 

Recordemos que, en todo caso, estos no son los primeros despidos efectuados por Musk, que en el primer día de su sonoro desembarco en Twitter (lavabo en mano) sorprendió a todos despidiendo inmediatamente a cuatro ejecutivos clave: el CEO Parag Agrawal, el director financiero Ned Segal, el abogado general Sean Edgett y la directora de política legal, confianza y seguridad Vijaya Gadde.

La justificación: la búsqueda de la rentabilidad

Los despidos masivos y los verificación del perfil, forman parte de la estrategia de Musk para controlar los costes y finanzas de Twitter. En junio pasado, antes de que intentara salirse de su acuerdo de compra, Musk le dijo a los empleados que los costes superan los ingresos, así que habría que racionalizar la plantilla para que los ingresos fueran mayores. De lo contrario, Twitter no podría crecer. 

Tras concretar la compra de Twitter, el hombre más rico del mundo se está enfrentando a muchas presiones para que funcione financieramente. El acuerdo de compra incluía que la empresa asumiera una deuda de 13.000 millones de dólares (poco más de 13.200 millones de euros) con el banco, por lo que Twitter está obligado a pagar alrededor de 1.000 millones de dólares (aproximadamente 1.020 millones de euros) al año en intereses.

Dentro de esta búsqueda de la rentabilidad también se incluyen sus recientes planes de comenzar a cobrar 8$ al mes a aquellos usuarios que quieran contar con un perfil verificado, además de poder acceder a otras funcionalidades premium. Esta posibilidad fue recibida con notable disgusto por muchos usuarios relevantes de Twitter, como el escritor Stephen King o la política estadounidense Alexandria Ocasio-Cortez, que mantuvo una acalorada discusión con el propio Musk en la que se mencionaron los derechos de los trabajadores.

Precisamente, esta puede ser una nueva derivada del movimiento de Musk: Twitter ha recibido una demanda colectiva por parte de cinco exempleados que afirman que, en virtud de la ley federal de EE. UU., no se les notificó con suficiente antelación (60 días) que habían perdido sus empleos. Estos empleados detectaron que los habían despedido cuando se les bloqueó el acceso a sus cuentas laborales el jueves. Tal y como ha explicado la abogada laboralista e influencer estadounidense Lisa Bloom, Twitter podría enfrentarse a multas de hasta 500$ por cada día de ese periodo de preaviso de 60 que la compañía haya incumplido: una multa que, de involucrar a los 3.000 trabajadores anunciados podría alcanzar los 90 millones de dólares.

Los anunciantes se suman a las protestas

Por si el impacto de una posible multa así le pudiese parecer anecdótico a Musk, los anunciantes han comenzado a mostrar su reticencia hacia el nuevo rumbo que está tomando la red social, poniendo en riesgo la fuente de ingresos principal que tiene ahora mismo: la venta de publicidad.

En los últimos días, auténticos gigantes mundiales con presupuestos publicitarios muchimillonarios como L’Oreal, Volkswagen, General Motors, Pfizer o Mondelez (Milka, Oreo, Lu, Royal, Trident…) han decidido pausar sus campañas en Twitter, causando un grave perjuicio a la compañía. ¿Los motivos? La incertidumbre ante la trayectoria que tomará la empresa en la nueva era Musk, así como las dudas que ha levantado el magnate con sus declaraciones que dejan entrever una mayor laxitud a la hora de moderar posibles publicaciones polémicas u ofensivas. Las mismas declaraciones que, por cierto, hicieron entusiasmarse a Donald Trump con la idea de poder volver a recuperar su cuenta, baneada tras los incidentes del asalto al Capitolio.

El movimiento de estas marcas se produce además pocos días después de que varias decenas de organizaciones por los derechos civiles de Estados Unidos firmasen una carta conjunta dirigida a los 20 mayores anunciantes en Twitter, como Amazon, Coca-Cola, Pepsi… o Mondelez, en la que solicitaban que cesasen sus campañas en la red y acusaban a Musk:

«Uno de los primeros actos de Musk como propietario fue difundir una peligrosa teoría de la conspiración sobre un violento ataque al esposo de la presidenta de la Cámara Nancy Pelosi. También despidió a varios ejecutivos, incluida Vijaya Gadde, jefa de política legal, confianza y seguridad de Twitter. Dentro de las 24 horas posteriores a la toma de posesión de Musk, la plataforma se inundó de odio y desinformación. Los extremistas no solo están celebrando la toma de Twitter por parte de Musk, sino que lo están viendo como una nueva oportunidad para publicar el lenguaje y las imágenes más abusivas, acosadoras y racistas. Este incluye claras amenazas de violencia contra las personas con las que no están de acuerdo. Sin deliberados esfuerzos de Twitter para abordar este tipo de abuso y odio, sus marcas apoyarán activamente la aceleración del extremismo».

Musk no tardó en responder, reconociendo el golpe que la red social ha sufrido en sus ingresos publicitarios y apelando nuevamente a la libertad de expresión:

«Twitter ha tenido una caída masiva en los ingresos debido a que los grupos de activistas presionan a los anunciantes, aunque nada ha cambiado con la moderación del contenido e hicimos todo lo posible para apaciguar a los activistas. ¡Extremadamente preocupado! Están tratando de destruir la libertad de expresión en Estados Unidos».

¿Cómo crees que continuará la historia de Musk al frente de Twitter?

 

Imagen: Depositphotos

 

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