Bajo el marco de la Copa Mundial de Fútbol 2026, México no solamente tiene un reto contra la cancha; con la llegada de millones de turistas, las pequeñas y medianas empresas (PyMEs) enfrentan una oportunidad de oro: sumar su negocio al comercio digital o quedarse fuera de la jugada.
El impacto del Mundial en el país no solo se verá reflejado en la derrama económica que traerá la llegada de visitantes extranjeros, sino en el impulso de pagos digitales y el fortalecimiento de la inclusión financiera. El Sistema de Transferencias y Pagos (STP) asegura que México está preparado tecnológicamente para el aumento de transacciones y cuenta con sistemas maduros que permiten pagos en tiempo real, seguros y sin complicaciones.
Sin embargo, el verdadero partido se ganará con educación financiera; como menciona Jaime Márquez Poo, Socio y Director Ejecutivo de Desarrollo de Negocios en STP: “El reto no está en la tecnología, sino en lograr que más comercios y más personas comprendan y adopten estas herramientas”.
Los datos no mienten. El uso de efectivo en México ha pasado del 94.9% en 2018 al 83.8% en 2023, según el Censo Económico 2024. Además, el sistema SPEI de Banxico rompió récords en 2025 con más de 7,300 millones de transacciones, un salto del 40% respecto al año anterior.
Pero, ¿Qué significan todos estos números para un negocio? En términos muy sencillos, que el cliente ya no quiere cargar con efectivo, y los turistas que vienen al Mundial, menos. Este hecho se ha podido observar con la integración gradual de medios de pagos digitales como CoDi y DiMo, los cuales han sido impulsados por el banco central con el fin de facilitar transferencias inmediatas entre compradores y empresas.
Más allá de la comodidad, el beneficio va dirigido directamente al bolsillo; al adoptar herramientas como CoDi y DiMo, las PyMEs podrían ahorrar comisiones significativas, tener una mayor eficiencia operativa al cobrar en segundos y una mayor seguridad que podría evitar robos.
En México, las PyMEs ocupan un lugar fundamental, ya que de acuerdo con datos del STP, representan el 70% del empleo y más del 50% del producto interno. Sin embargo, muchos de estos negocios siguen dependiendo de pagos tradicionales que incluyen, en muchos de los casos, problemas que afectan directamente a su área financiera.
Si se llegasen a adoptar las medidas adecuadas, el Mundial 2026 podría funcionar como un catalizador para las empresas, particularmente en sectores como comercio minorista, turismo, hospitalidad y transporte. Por lo que no ajustarse a los nuevos modelos de cobros, a los cuales vienen acostumbrados los visitantes internacionales, sería perder una oportunidad de crecimiento.
Aunque los avances tecnológicos que tiene el país en el área son extraordinarios, aún existe un reto importante y fundamental que hay que enfrentar, la educación financiera: “Antes de hablar de inclusión financiera tenemos que hablar de educación financiera; las personas necesitan entender por qué usar pagos digitales puede mejorar su economía, reducir riesgos y facilitar su acceso a más servicios financieros”, mencionó el director Márquez Poo.
El 20% de la población mexicana sigue fuera del sistema financiero formal, limitando el acceso a las herramientas digitales de pago. Es por ello que la educación es primordial, ya que al comenzar a derribar barreras que puedan ocasionar miedos, se generará confianza sobre una evolución beneficiosa.
Para STP, el mundial no es la meta final, sino el pretexto perfecto para que las autoridades y empresas enseñen a la gente por qué lo digital es su mejor aliado. La idea es que, cuando el Mundial 2026 termine, el legado no sean solo estadios remodelados, sino un México con negocios más competitivos y modernos.
Imagen: Nano Banana
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