Cuando hablamos de liderazgo en eCommerce (o en cualquier otro sector) hay una pregunta que siempre aparece: ¿cómo dar el salto al siguiente nivel sin perder la confianza en uno mismo ni la armonía del equipo? Porque sí, liderar no es sólo mandar, sino inspirar, escuchar y, a veces, hacer un poco de terapeuta.
En el pasado Digital Leaders Summit, tuvimos la oportunidad de explorar este desafío de la mano de directivos del sector, quienes compartieron sus experiencias y preocupaciones sobre el liderazgo. Moderada por Rubén Bastón, nuestro CEO, la mesa de trabajo nos ofreció insights que van desde cómo lidiar con el síndrome del impostor hasta cómo gestionar equipos multigeneracionales y remotos.
Uno de los mayores retos que se mencionaron a lo largo de la mesa colaborativa fue la falta de confianza, tanto propia como en el equipo. En México, por ejemplo, los cambios de rol suelen ser especialmente delicados: hay miedo a equivocarse, miedo a no estar a la altura. Aquí, un buen líder es aquel que respalda a su gente cuando mete la pata, en lugar de regañar. Si cada error se paga con un regaño, pronto nadie querrá proponer nada por miedo a fallar.
¿El consejo? Sentarse con tu equipo, entender sus pains, qué necesitan y cómo puedes ayudarles a crecer. Y, sí, a veces eso implica hacer un poco de psicólogo: escuchar problemas personales, dar espacio para la flexibilidad laboral, entender qué los motiva más allá del sueldo.
Una de las imágenes más potentes que nos ofreció la jornada fue la del “liderazgo del lobo”: en una manada, el líder va al final, cuidando que nadie se quede atrás, mientras los más fuertes marcan el ritmo delante. Aplicado al eCommerce (y a la vida), esto significa dar autonomía a tu equipo, empujarlos a tomar decisiones en vez de resolverles todo. En lugar de quitarles los problemas de las manos, pregúntales: “¿Qué harías para solucionarlo?”. Verás cómo poco a poco se convierten en líderes de sus propias tareas.
También se habló de descubrir y aceptar tu vulnerabilidad como jefe. Decir “no lo sé” no te hace menos competente; al contrario, muestra madurez y genera confianza. Incluso compartir tus preocupaciones con tu equipo puede abrir la puerta a ideas inesperadas y soluciones frescas.
Otro gran desafío del liderazgo actual es que, por primera vez, convivimos hasta cuatro generaciones en un mismo equipo. Esto trae choques de mentalidad, prioridades y formas de trabajar que un buen líder debe saber equilibrar. A esto se suma la burocracia típica de muchas empresas, con horarios rígidos y procesos lentos que desmotivan a cualquiera.
Aquí entra en juego lo que algunos llaman “salario emocional”: dar horarios flexibles, cambiar el nombre de los puestos para motivar, ofrecer crecimiento horizontal y no sólo vertical. En pocas palabras, abrir la mente para liderar con influencia, no sólo con jerarquía.
El liderazgo de hoy tiende hacia lo humanista: preocuparse por las personas más allá de los KPIs. A veces eso incluye tomar decisiones difíciles, como dejar ir a clientes tóxicos que desgastan al equipo o elegir alianzas más saludables para todos.
Y no olvidemos lo más importante: cuidarte a ti mismo. Porque como bien dijeron en la mesa de trabajo: “Ojalá hubiera trabajado más”, no lo dijo nadie nunca. Para ser un buen líder también hay que saber parar, descansar y recargar energías.
Liderar no es sólo alcanzar objetivos, sino hacerlo mientras cuidas a tu equipo y a ti mismo. Como en el eCommerce, todo se trata de equilibrio, estrategia y mucha empatía.
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