Por fin ha terminado el juicio más importante de la década para las redes sociales. En él se demandaba a Meta por haber afectado negativamente a la salud de los menores de edad utilizando algunos de los más conocidos patrones oscuros de internet, como el scroll infinito, en sus plataformas.
Meta lo ha negado todo pero, aún así, han salido perdiendo. Unos 12.100 millones de dólares concretamente. Cifra que podría aumentar hasta 17.100 millones de dólares si otras grandes redes sociales, especialmente YouTube y TikTok, alcanzan acuerdos que incluyan medidas equivalentes de protección de menores.
En el marco del acuerdo al que ha llegado Meta, implica activar los siguientes protocolos de seguridad en todos los usuarios menores de 18 años en Instagram y Facebook:
Los mensajes directos quedan fuera de las restricciones del Modo noche, Límite de tiempo y Modo escuela para permitir la comunicación con amigos y familia.
Todas estas funciones aún están pendientes de aprobación y la mayoría de ellas han de mantenerse vigentes durante por lo menos 10 años, tal y como explica Meta en su comunicado.
Estas medidas solo se aplicarán en los 52 estados y territorios participantes del acuerdo, así que por el momento, el resto del mundo se queda fuera. Sin embargo, según el historial de tira y afloja que tiene Meta con la Unión Europea, lo más lógico sería que estas medidas llegaran también a nosotros. Porque si afectó tanto a los adolescentes de Estados Unidos, ¿por qué no iba a haber afectado al resto?
Las redes sociales son a los niños y adolescentes de ahora, lo que fue la tele para los niños de los 2000 o los “iPad kids” de la década del 2010. Por el simple hecho de que en los tres casos se quedan (y nos quedábamos) mirando a una pantalla durante horas sin hacer un ruido.
Los que ya hemos crecido y hemos visto el nacimiento del boom de internet, sabemos que no está bien quedarnos horas y horas haciendo scroll en redes. Y menos actualmente, cuando el diseño del algoritmo está especialmente hecho para engancharte. Pero claro, somos conscientes ahora, cuando nos castigaban sin internet o sin móvil cuando éramos adolescentes tampoco nos gustaba la idea.
Esto lo veo en la parte de mi entorno que ya tiene hijos diciendo “no queremos que le regaléis nada con pantallas” o “prefiero que mi hija no me vea usar el móvil mucho por si acaso”. Lo veo cuando vas a un parque y hay más niños con móviles que en los columpios. Lo veo en la gente mayor que, aunque fueron los primeros en decir “no des tus datos nunca por internet” y “estás todo el día con el móvil“, se han creído que Pedro Sánchez hizo el eclipse con sus propias manos porque lo vieron en un vídeo hecho con inteligencia artificial. Lo veo cuando quedo con mis amigas y nos cuesta estar más de 10 minutos sin revisar las notificaciones. Pero la culpa no es nuestra, al menos no del todo.
Cuando al alcance de tu mano tienes la opción de desconectar al segundo, ¿por qué no ibas a aprovechar la oportunidad? La sociedad busca maneras de liberarse del día a día. Esto ha pasado siempre.
La diferencia es que los romanos iban al Coliseo y nosotros… a Instagram.
Tal y como yo lo veo, tener estas medidas por defecto podrían ser útiles para todos los usuarios. Todos tendríamos un límite de tiempo, volveríamos a ver las publicaciones de nuestros amigos por orden cronológico, sería más sencillo reportar contenido… Pero claro, eso también disminuiría el tiempo de uso de la plataforma y eso a Meta no le interesa (como a cualquier negocio, obviamente).
Supongo que a mi tampoco me vendría bien, teniendo en cuenta que trabajo en redes sociales, ¿no?. Lo cierto es que varios estudios confirman que estamos agotados. El Informe de bienestar en Social Media de Metricool, destaca que un 46% de los encuestados (en su mayoría Social Media Managers) ha experimentado el burnout dentro de su trabajo y se han planteado dejarlo a causa del estrés que eso les supone. Incluso una investigación de la Universidad Estatal de Oregón concluyó que el consumo intensivo de redes sociales no genera mayor conexión, sino un incremento progresivo en la sensación de aislamiento emocional y soledad.
En medio de la etapa de saturación de contenidos general por la que estamos pasando, cada vez es más difícil captar la atención. Hasta el punto de que incluso desde la propia Instagram te dan consejos para conseguirlo. La realidad es que estudios como este sobre comportamiento del consumidor digital señalan que la exposición continua a estímulos de alto impacto causa una sobrecarga psicológica que lleva al rechazo activo de la plataforma o al abandono temporal de las aplicaciones.
La audiencia está cansada de las redes sociales, pero también de la situación social, económica y política a nivel mundial; así que vuelve a ellas en busca de “refugio”. Esto genera un bucle, como la serpiente que se muerde la cola. Buscamos desconectar estando permanentemente conectados.
Imagen: ChatGPT 2.0 Images
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