Hoy comprar en línea en la Ciudad de México es casi automático, pero detrás de esa experiencia “simple” hay algo mucho más complejo: la logística; porque sí, el ecommerce en CDMX sigue creciendo, pero ese crecimiento ya no depende solo de tener una buena tienda online o precios competitivos. Ahora, la diferencia real está en qué tan rápido puedes entregar.
Para poder dimensionar este fenómeno, pongámonos en perspectiva de que en 2025 las ventas online en México crecieron 19.2%, alcanzando los 941 mil millones de pesos y movilizando a millones de compradores. Ese volumen no solo refleja consumo digital, también explica por qué el ecommerce está presionando y transformando toda la infraestructura logística de la ciudad.
En una ciudad como la CDMX, mover productos no es tarea sencilla debido al tráfico, densidad poblacional, zonas de difícil acceso… todo juega en contra. Y aun así, el ecosistema logístico ha tenido que adaptarse. ¿Cómo? Con una mezcla de tecnología, nuevos modelos de distribución y ajustes operativos bastante creativos. Por ejemplo, cada vez es más común ver:
De acuerdo con información reciente publicada por El Financiero, el crecimiento del ecommerce ha impulsado hasta el 90% de la demanda de espacios de logística en la CDMX, lo que provoca una transformación silenciosa de la ciudad. Locales comerciales, bodegas antiguas e incluso espacios de servicios están siendo reconvertidos en centros logísticos para última milla.
Esto ha empujado a las empresas a invertir más en infraestructura logística y en soluciones de última milla, que es, básicamente, el tramo final del envío que va desde el centro de distribución hasta la puerta del cliente.
Pero hay un problema con este tipo de estrategias, ya que estar cerca del consumidor cuesta. En los últimos años, las rentas logísticas en la CDMX prácticamente se han duplicado, superando los 10 dólares por metro cuadrado, lo que ha obligando a las empresas a tomar decisiones más estratégicas. Por eso han surgido alternativas como:
Todo este cambio en la logística urbana no se queda solo en el mapa de la ciudad, también obliga a las empresas a replantear cómo operan desde adentro. Porque sí, acercarse al consumidor suena bien… pero ejecutarlo implica tomar decisiones bastante finas como dónde ubicar inventario, cuántos puntos de distribución abrir o cómo diseñar rutas que realmente funcionen en una ciudad como la de nuestro país.
No es solo mover paquetes, es decidir cómo hacerlo sin que los costos se disparen ni los tiempos se vuelvan insostenibles, es decir, encontrar ese equilibrio incómodo entre velocidad, eficiencia y rentabilidad. El ecommerce en la CDMX está lejos de frenarse, de hecho, todo apunta a que seguirá creciendo, especialmente con eventos de alto consumo como el Mundial 2026, que podría incrementar aún más la presión sobre la logística.
Imagen: Nano Bana 2
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