El Hot Sale está en su apogeo, y con él llegó una presión conocida: bajar precios y activar promociones para competir por un consumidor que en segundos compara tu oferta con la de diez marcas más. La lógica para entrar a esto parece simple: más descuento, más ventas, más éxito.
Pero esa lógica tiene un problema silencioso: el precio se sigue fijando por intuición. “Todos hablamos un idioma de Excel, pero nadie habla de datos tangibles, nadie habla de elasticidad”, dice Vania Rivero, fundadora y CEO de Price Lab. “Estamos poniendo el precio de los productos más importantes sin saber nada de pricing”. Sin duda un diagnóstico que suena duro, pero que es confirmado por datos del INEGI, que señala que solo el 6% de las empresas en México usa analítica avanzada o inteligencia artificial en sus operaciones. La gran mayoría toma decisiones de precio con herramientas que no fueron diseñadas para la velocidad que exige un evento como este.
Cuando el Hot Sale (o cualquier otra temporada de descuentos) termina, la métrica que primero se revisa es el volumen de ventas. Si el número subió, se celebra y se pasa la página. Lo que rara vez se analiza es cuánto margen se sacrificó para llegar a ese número, en qué productos ese sacrificio era innecesario, y cuánto dinero se dejó sobre la mesa por no haber fijado mejor los precios. Ese es el costo invisible del pricing mal gestionado: no aparece como una pérdida, aparece como una oportunidad que nunca se vio.
De acuerdo con datos de McKinsey, una mejora en pricing puede incrementar utilidades entre un 2% y un 7%, e implementar modelos de optimización comercial puede elevar ingresos entre un 10% y un 15%. Un cambio que marca la diferencia entre una temporada rentable y una que solo se ve bien en el dashboard; ahí es donde Price Lab entra en escena.
Para Vania, que lleva años especializándose en esto, el error más común de los retailers es llegar con una estrategia de descuentos generalizada: un porcentaje, por categoría o por marca, y a correr. El problema es que esa lógica ignora algo fundamental: no todos los productos tienen la misma sensibilidad al precio, ni el mismo rol dentro del negocio.
“Hay que identificar productos gancho, productos de alta elasticidad y productos con margen suficiente para competir agresivamente sin comprometer la rentabilidad“, explica Rivero. “La conversación en retail ya no debería centrarse en quién tiene el precio más bajo, sino en qué productos realmente necesitan ser agresivos y cuáles no“.
Un retailer que no ha hecho esa distinción está, en el mejor de los casos, dejando dinero sobre la mesa. Saber qué descontar es solo la mitad del problema, pero la otra es saber cuándo ajustar.
Y es que a veces olvidamos que el Hot Sale es un evento vivo donde los precios cambian por horas, el inventario se mueve y la demanda fluctúa en tiempo real, por lo que llegar con una estrategia definida semanas antes y sin ajustes no es competir, sino esperar a que el mercado te alcance.
“El antídoto es simple en concepto, pero poco practicado: monitorear a la competencia en tiempo real y reaccionar antes de que el mercado te deje atrás“, advierte Rivero. Desde Price Lab han documentado el impacto concreto de ese cambio: un cliente que un año antes participó en Hot Sale sin visibilidad sobre su competencia, y al siguiente lo hizo con monitoreo de precios en tiempo real, incrementó sus ventas un 39%.
El Hot Sale va a generar ventas, lo sabemos, pero la pregunta que vale la pena hacerse no es cómo vender más, sino cómo asegurarse de que esas ventas sean rentables. Con base en lo que Vania ha documentado trabajando con retailers en toda América Latina, hay tres cosas que las marcas deberían tener resueltas antes de que empiece cualquier temporada de alto tráfico:
Los retailers que salen mejor de Hot Sale no son los que ofrecen los descuentos más grandes, sino los que saben exactamente dónde aplicarlos, y dónde no. La pregunta que vale la pena hacerse hoy no es cuánto vas a descontar esta temporada, sino si realmente sabes qué le está pasando a tu margen mientras lo haces.
Esto que describe Vania es algo que vemos constantemente del lado del partner: marcas que salen de Hot Sale con récord de ventas y margen negativo, y no entienden por qué. El punto de la segmentación por SKU es clave y pocos lo hacen en serio. La mayoría aplica un descuento de categoría y listo — sin saber que hay productos en ese mismo catálogo que podrían haber vendido igual sin tocar el precio, y otros donde bajar un 5% más hubiera triplicado la conversión. El dato del 6% de empresas en México usando analítica avanzada lo dice todo. No es un problema de herramientas, es un problema de cultura de datos. Y mientras eso no cambie, Hot Sale va a seguir siendo una fiesta de volumen que muchos pagan después.
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