Siempre se nos ha hablado de preferir lo local, incluso en estas fechas se recalca aún más el acto de comprar productos hechos en México, pero ¿qué pasa cuando estas decisiones de compra se trasladan a lo digital, en donde nos enfrentamos a espacios donde podemos encontrar productos del país y zona que queramos?
De acuerdo con datos de Kantar Worldpanel, ocho de cada diez marcas que las familias mexicanas compran con mayor frecuencia son nacionales. Además, en las grandes cadenas de supermercados, el 83% de los productos comercializados proviene de proveedores nacionales, de los cuales el 85% son pequeñas y medianas empresas.
Y aunque, en 2025 la Secretaría de Economía impulsó el sello “Hecho en México” y “Made in Mexico” para reconocer los productos que son creados en nuestro país, no se puede depender únicamente del orgullo o del valor emocional para garantizar el éxito comercial en los anaqueles digitales.
Es complicado competir en el mercado actual; sin embargo, con la llegada del comercio agéntico podría existir una ventaja el tener el certificado de “Hecho en México”. Primero hay que entender que esta herramienta no elige un producto basándose en campañas publicitarias en las cuales hubo mucho dinero involucrado, sino analizando datos concretos, atributos específicos y certificaciones reales para responder a las necesidades exactas del usuario.
Claro que el sello de “Hecho en México” sí fue un paso importante para el comercio nacional; pero para que el distintivo se traduzca en una ventaja competitiva, debes considerar dos claves fundamentales:
En primera, si ya tienes tu certificado, es importante que cargues toda la información de origen, materiales utilizados y las certificaciones para que la IA pueda rastrear tu producto y le dé prioridad por los atributos que tiene frente a grandes corporativos.
En segunda, de acuerdo con la Encuesta PyMEs de Microsoft, el 64% de las pymes en el país ya utiliza inteligencia artificial para anticipar la demanda y automatizar procesos, lo que fortalece la capacidad de respuesta. Esta adopción previa facilita que los productores locales comiencen a digitalizar la información de su catálogo.
Como señala Martín Malievac, director de Investigación y Desarrollo de TOTVS Napse, la tecnología ofrece a los emprendedores la oportunidad de competir a partir de las características reales de sus insumos. Sin embargo, para que un sistema automatizado recomiende un producto local, esos datos deben estar perfectamente integrados en el ecosistema digital del retail.
Si la información de un producto no es accesible para los nuevos motores de búsqueda agénticos, la marca corre el riesgo de volverse invisible para el consumidor, independientemente de su calidad. Es por ello que, aunque se tenga el sello, es importante que toda esa información esté dentro de los espacios donde se venda y exhiba el producto.
Claro que la etiqueta “Hecho en México” mantendrá su valor emocional en el consumidor, pero su éxito comercial dependerá de la evidencia digital que lo respalde.
Imagen: GPT Images 2.0
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