El universo gamer en Latinoamérica ya no puede encasillarse en estereotipos. El primer estudio regional de hábitos de consumo gaming, realizado por Cheil México en nueve países con más de 1,400 participantes, revela datos clave: existe una paridad de género cercana al 50%, los millennials predominan sobre la Generación Z y las marcas son bien recibidas en este ecosistema siempre que aporten experiencias auténticas y valor real.
En México, la comunidad gamer está compuesta en su mayoría por universitarios, con diferencias generacionales marcadas en cuanto a hábitos y preferencias. Aunque existe buena familiaridad con los e-sports, solo un grupo reducido conoce sus detalles, lo que posiciona al país como un mercado con gran potencial de crecimiento.
El estudio de Cheil detalla que más de la mitad de los gamers disfrutan la presencia de marcas dentro del ecosistema y muchos realizan compras in-game, demostrando la relevancia del comercio digital dentro de este entorno. Sin embargo, la comunidad muestra una preferencia clara: confían más en las narrativas de marca auténticas que en las recomendaciones de influencers para decidir sus compras.
“El gaming ha pasado de ser un pasatiempo a un espacio cultural, económico y social donde los consumidores buscan conexiones genuinas con las marcas. Nuestro estudio muestra que la clave está en ofrecer experiencias con valor real, que respeten a la comunidad y construyan confianza a largo plazo”, señaló un vocero de Cheil México.
El informe también subraya que, pese a que los gamers se muestran abiertos a las marcas, esperan autenticidad en cada interacción. La aceptación de experiencias y compras dentro del juego no significa que cualquier tipo de publicidad funcione; por el contrario, la comunidad castiga los intentos de invasión o de falta de coherencia en la comunicación.
El estudio revela que, dentro de los hábitos de consumo gaming, los millennials tienen mayor participación que la Generación Z, algo que rompe la percepción común de que los más jóvenes dominan este espacio. Esta diferencia se refleja en la forma en que cada grupo consume, se relaciona y adopta tendencias.
En México, la mayoría de los gamers son estudiantes universitarios que combinan su vida académica con este pasatiempo. Aunque hay un conocimiento general sobre los e-sports, solo un grupo reducido maneja información profunda, lo que abre un mercado emergente para marcas que apuesten por la profesionalización y difusión de este sector.
“Los hábitos de consumo gaming no solo nos hablan de entretenimiento, sino de un espacio donde las marcas pueden integrarse cultural y socialmente. La oportunidad está en conectar con autenticidad, respetando las dinámicas propias del ecosistema”, agregó Cheil México.
El estudio concluye que el gaming en Latinoamérica representa hoy un espacio cultural, económico y social de gran relevancia, donde las marcas que comprendan la necesidad de generar valor real, transparencia y confianza podrán consolidar relaciones sólidas con esta audiencia.
Imagen: GPT-4
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