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De acuerdo a reportes, Google, que cuenta entre sus negocios la venta de publicidad en sus resultados de búsqueda, se está preparando a lanzar un bloqueador de anuncios.

Esta versión, aunque suena absurda, podría tener sentido si se considera que los bloqueadores de anuncios se están convirtiendo en un intermediario entre anunciantes y consumidores.

Google y su propio bloqueador de anuncios: ¿medida desesperada?

Los bloqueadores de anuncios han evolucionado en su función en últimos tiempos. Su objetivo no es evitarle anuncios al consumidor únicamente, sino permitir el paso a anuncios de calidad que no molesten a los clientes. Se han convertido en filtradores de anuncios.

Algunos de estos softwares, por lo tanto, están cobrando cierta cantidad a los anunciantes para evaluar y permitir el paso a ciertos anuncios.

La mera existencia de los bloqueadores de anuncios debió ser una llamada de atención para los anunciantes de que existía un problema.

Cualquiera podría haber notado, si pasaba cierto tiempo en línea, que los anuncios se habían convertido en un caos.

La industria está consciente de esto. Por ello los bloqueadores de anuncios resultaron ser una gran amenaza para muchos de ellos, que sabían que sus anuncios no pasaban ciertos estándares de calidad.

Conceptualmente, los bloqueadores de anuncios no son diferentes de las plataformas de publicidad como Google, que puede y de hecho filtra la publicidad.

Ambos sectores hacen dinero mostrando a la gente ciertos anuncios.

Luchando con bloqueadores en su propio terreno

Google notó que puede vencer a los bloqueadores de anuncios en este juego, generando su propio bloqueador de anuncios para retirar la publicidad más molesta y dañina, la cual Google ya evita vender, hasta que la gente sienta que no necesita bajar ningún software de bloqueo.

Hacer esto dentro del buscador más usado del mundo le dará fuerza a las modestas medidas de la industria para mejorar lo que generan ante la creciente amenaza de los bloqueadores.

 

De acuerdo a Eric Franchi, cofundador de la red de anuncios Undertone, existen algunos avances en estos esfuerzos.

Sin embargo, afirmó Franchi, existen dos formas de acelerar esto: una de ellas es un movimiento como el que (se cree) planea Google.

La otra medida sería una posición dura hacia la calidad de los anuncios de parte de una gran agencia o empresa de marketing, lo cual tendría menos impacto.

Muchos en la industria también están preocupados acerca de una empresa gigantesca que establezca estándares para la industria, con un poder de mercado infinito.

Si Google sigue los planes que se dice que tiene, podría lastimar a ciertos creadores de contenidos y compañías.

¿Qué industrias y qué compañías? Aquellas que tengan muchos más tipos de anuncios que Google establezca como “de bajo estándar”.

Necesidad de estándares

La mayoría de las personas en tecnología de anuncios admite que la publicidad en general se ha vuelto invasiva, molesta y, a veces, activamente maliciosa.

Aunque siempre existirán personas que tienen cero tolerancia hacia la publicidad, la idea –o la  esperanza- en la industria es que hacer los anuncios menos molestos podría ayudar a bajar el crecimiento de los bloqueadores.

El mayor grupo de intercambio de la industria, el Interactive Advertising Bureau (IAB) ha buscado eliminar los ofensores por años a través de varios estándares.

Hace 2 años lanzó una serie de guías llamadas LEAN, enfocadas a establecer un límite para lo que es aceptable.

Más recientemente, un grupo de compañías, entre ellas Google, lanzó una asociación llamada Coalición para Mejores Anuncios, el cual califica los anuncios basándose en una lista de criterios amigables al usuario.

Pero en lugar de eliminar los peores anuncios, las reglas generalmente sirvieron para desviar dónde aparecían.

Los sitios más respetables tomaron medidas para eliminarlos, pero muchos todavía existen en la red.

Algunas plataformas han buscado ceder más control a los usuarios acerca de qué tipos de anuncios ven.

Otros en la industrian comenzaron en intercambios más pequeños y transparentes, buscando evitar la opacidad de la alternativa de hacerlo a gran escala.

La mayoría de estos esfuerzos tienen limitantes: pueden hacer muy poco para remover los anuncios más perjudiciales.

Muchos profesionales de la tecnología de anuncios afirman que incluso una minoría de malos actores pueden perjudicar la percepción del medio como un todo.

Remover estos anuncios requiere cierta influencia. Y en el actual mundo de los anuncios, esto significa Facebook o Google.

Es por ello que iniciativas contra los bloqueadores como la que anunció Facebook (que no ha implementado todavía) o la de Google de crear su propio bloqueador son tan importantes.

El anuncio de Facebook se limitaría a su propia red. Google, que tiene anuncios en miles de sitios en la web abierta, tendría un impacto mucho mayor.

¿Qué hará Google con su bloqueador?

Si los planes de Google siguen Adelante y genera un bloqueador de anuncios, la empresa no podía retirar todos los anuncios que no sean propios o contratados directamente con ellos, pues tendría problemas con las instancias antimonopolio.

En vez de ello, dejaría que la Coalición para Mejores Anuncios creara el estándar para esos anuncios.

Es poco claro cuánto peso le daría Google a mantener su explorador amigable al usuario contra las ganancias que podría obtener por anuncios de terceros.

Pero el bloqueador de Google podría ser una alternativa a otros bloqueadores que ya están cobrando por dejar pasar ciertos anuncios. El paso de Google podría no parecer ideal para muchos, pero es quizá el menor de todos los males.

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