Google ha completado el despliegue de su spam update de agosto. En solo tres días, y sin apenas notificaciones al respecto, la compañía ha dado por finalizados los ajustes destinados a localizar y reducir la visibilidad de aquellas webs que recurran a malas prácticas SEO.
Se trata del tercer update de este tipo que se produce en lo que va de 2026, tras los desarrollados en los meses de marzo y junio.
¿Qué te toca ahora? En principio, esperar. Si lo has hecho todo bien hasta el momento, no deberías ver ningún cambio negativo. En todo caso, podrías subir algunas posiciones en los resultados de búsqueda si tus competidores son los que se ven afectados por el update 😉 Y si lo has hecho mal, y sufres las consecuencias, paciencia. La propia Google habla de “meses” para una posible recuperación:
“Si ves un cambio en tu sitio después de una actualización de spam, consulta nuestras políticas de spam para asegurarte de que las cumples. Los sitios que infringen nuestras políticas pueden obtener un posicionamiento más bajo en los resultados o dejar de aparecer en ellos. Hacer cambios puede ayudar a un sitio a mejorar su posicionamiento si nuestros sistemas automatizados observan durante algunos meses que el sitio cumple con nuestras políticas de spam”.
Recordemos que las actualizaciones contra el spam de Google son mejoras específicas que Google lanza de forma periódica para detectar y penalizar a las páginas que intentan manipular los resultados de búsqueda. Su objetivo principal es asegurar que el contenido que los usuarios encuentran sea de alta calidad y realmente útil, reduciendo la visibilidad de aquellas webs que no cumplen con sus buenas prácticas.
En esencia, estas actualizaciones se centran en identificar las tácticas que van en contra de las directrices de Google. Esto incluye prácticas como:
Además, las actualizaciones de spam no solo se enfocan en las prácticas conocidas, sino que también se adaptan a las nuevas técnicas que surgen. Esto incluye la detección de contenido generado de forma masiva por inteligencia artificial sin una supervisión de calidad, así como el abuso de dominios caducados para manipular los rankings de búsqueda.
Imagen: ChatGPT
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