Ese botón de “omitir anuncio” que aparece a los cinco segundos es probablemente el más presionado de internet; y quienes mejor lo dominan son los de la Generación Z: crecieron entre pantallas, deslizan el dedo sin pensarlo y detectan a leguas cuando alguien intenta venderles algo disfrazado de otra cosa.
Eso tiene a las marcas dándole vueltas a una pregunta: si ya no basta con estar frente al consumidor, ¿cómo se gana su atención? La Asociación Mexicana de Agencias de Promociones (AMAPRO) tiene una respuesta: con experiencias que valga la pena vivir.
La regla de siempre en publicidad era sencilla, si logras que te vean, ya tienes media batalla ganada. Con la Generación Z, esa regla se rompió.
Se trata de una audiencia que elige qué contenido consume, salta lo que no le interesa y se da cuenta rápido cuando un mensaje suena falso o forzado. No es que no preste atención; es que decide, con mucha más “puntería” que generaciones anteriores, a qué se la presta.
Para las marcas, esto cambia el juego, porque ya no compiten solo contra otros productos de su categoría, sino contra todo lo que pelea por el tiempo de una persona: un video, un videojuego, una conversación en el chat del grupo. Una campaña puede llegar a millones de pantallas y aun así no conectar con nadie.
Sharahí Zamudio, presidenta de la AMAPRO, lo plantea así: “La Generación Z tiene una capacidad enorme para decidir qué merece su atención. Para las marcas, el desafío está en dejar de pensar únicamente en qué quieren decir y comenzar a preguntarse qué quieren hacer sentir o vivir. Una buena experiencia puede convertir unos minutos de interacción en una relación mucho más significativa con el consumidor”.
Piénsalo con un ejemplo cotidiano (inventado, pero seguro te suena). Imagina dos formas de presentar una nueva bebida. En la primera, ves un anuncio de quince segundos con gente sonriendo en una playa. En la segunda, vas a un evento donde puedes mezclar tu propio sabor, competir con tus amigos para ver quién inventa la mejor combinación y llevarte una foto que de verdad quieres subir a tus historias. ¿Cuál recordarías a la semana siguiente?
Esa es la lógica del llamado marketing de experiencias o marketing promocional: en lugar de pedirte que mires, te invitan a hacer algo. Y ese “algo” es lo que se queda en la memoria.
Según la AMAPRO, el marketing promocional dirigido a esta generación se mueve alrededor de cinco ideas; aquí van:
Aquí hay un cambio de fondo en cómo se mide el éxito. Durante mucho tiempo la gran métrica reina era el alcance, es decir a cuántas personas llegó el mensaje. Hoy, además de eso, cobran peso otras cosas:
Dicho de otro modo, no es lo mismo que te vean mil personas de pasada a que cien se acuerden de ti y se lo cuenten a alguien más.
Para la AMAPRO, este panorama es una oportunidad para que las agencias de promociones se consoliden como socios estratégicos de las marcas: aliados capaces de tomar una idea de comunicación y convertirla en una experiencia diseñada, ejecutada y medible. Esa última palabra importa, porque una buena experiencia no solo tiene que sentirse bien, también tiene que poder demostrar qué resultados dejó.
La AMAPRO agrupa a agencias especializadas en marketing promocional, activaciones y experiencias de marca en México, y trabaja para impulsar la profesionalización, la innovación y las buenas prácticas del sector.
En esta época donde estamos llenos de estímulos, lograr que una marca se vea es lo mínimo. El verdadero reto es crear algo lo bastante relevante como para que las personas lo vean, participen y, sobre todo, lo recuerden. Con la Generación Z, esa diferencia es la que separa un anuncio que se salta de una marca que se queda.
Imagen: GPT
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