La forma en que interactuamos con la tecnología ha cruzado un umbral irreversible. Lo que comenzó como una herramienta para encontrar datos aislados se ha transformado en un ecosistema de asistencia proactiva. Durante la mesa redonda celebrada el 13 de marzo, Dan Taylor, Vicepresidente de Publicidad Global en Google, compartió cómo nos encontramos en una era de expansión donde la Inteligencia Artificial (IA) no solo facilita las consultas, sino que eleva las expectativas del consumidor sobre lo que la tecnología debe resolver por él.
Para el ecosistema del marketing digital en México, este cambio es profundo: las preguntas son ahora más largas, complejas y multimodales, obligando a las marcas a abandonar la rigidez de las palabras clave para adoptar experiencias de búsqueda más conversacionales e intuitivas.
La Búsqueda de Google registra actualmente más de 5 billones de consultas anuales. En México, la dependencia de estas herramientas es masiva: según datos de Ipsos compartidos en la sesión, el 90% de los consumidores afirma utilizar Google o YouTube diariamente.
Sin embargo, el dato más revelador para los estrategas de eCommerce es el auge de la búsqueda visual. Google Lens ya procesa más de 25 mil millones de consultas mensuales, de las cuales una de cada cinco tiene una clara intención comercial. Esta transición hacia una experiencia más intuitiva se refleja también en el uso de los modelos de lenguaje extenso (LLM): el 95% de los usuarios frecuentes de estos modelos en México también son usuarios recurrentes del Buscador, lo que demuestra que la IA potencia la intención de búsqueda tradicional.
El despliegue de AI Overviews (Resúmenes de IA) ha marcado un hito al ofrecer síntesis instantáneas con enlaces para profundizar en los resultados. Con más de 2 mil millones de usuarios mensuales, esta tecnología ha cambiado la percepción de utilidad en el proceso de compra digital. En México, el impacto es directo en la confianza del consumidor:
A esto se suma el Modo IA, donde las consultas promedio son tres veces más largas que las tradicionales. Esta profundidad permite a Gemini comprender mejor la intención detrás de una conversación, abriendo la puerta a formatos como Direct Offers, ofertas patrocinadas que aparecen justo cuando un comprador de alta intención está listo para concretar la venta.
Uno de los mayores desafíos para los anunciantes es la entrega de anuncios a audiencias no interesadas. La integración de Gemini en el ecosistema publicitario ha logrado reducir las tasas de anuncios irrelevantes en un 40% promedio.
En el contexto mexicano, la flexibilidad de la audiencia representa una oportunidad estratégica: el 82% de los compradores en México está dispuesto a probar nuevas marcas al realizar búsquedas en Google. Además, existe un efecto de influencia cruzada vital para la omnicanalidad: el 73% de los consumidores locales que descubren una marca en redes sociales terminan comprando una diferente influenciados por una búsqueda posterior en Google.
La IA ha dejado de ser solo analítica para volverse creativa y ejecutora. En 2025, el uso de activos generados por Gemini por parte de los anunciantes se triplicó, apoyándose en herramientas como Nano Banana Pro y Veo 3 para la producción de video e imagen a escala.
El horizonte se desplaza ahora hacia lo “agéntico”. Google ha introducido el Protocolo de Comercio Universal (UCP), un estándar para que las empresas se conecten con agentes de IA durante todo el proceso de compra. Esto permitirá innovaciones como el pago con agentes, donde la IA, con permiso del usuario, podrá monitorear precios y ejecutar transacciones de forma autónoma cuando el artículo alcance el presupuesto deseado.
La inteligencia artificial ha dejado de ser una función operativa para convertirse en el motor de crecimiento proactivo de las empresas. Para las marcas en México, el éxito dependerá de su capacidad para integrarse en estos nuevos puntos de contacto donde la tecnología no solo responde a una necesidad, sino que asiste activamente en la simplificación de decisiones complejas en toda la web.
Imagen: Nano Banana
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