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Como antes comentábamos, establecer o cambiar una estrategia digital conlleva varios retos para las empresas.

Estos retos y oportunidades pueden dejar a cualquier compañía con dudas acerca de si su aproximación fue la más adecuada y la que más ampliamente cubrió tanto los cambios presentes como fue capaz de percibir las tendencias a futuro.

A continuación hablaremos  de cómo es posible identificar estas amenazas y oportunidades, de modo que los líderes de las entidades estructurar y enfocar sus acciones.

Realinear los mercados

Para hablar de cómo identificar oportunidades y retos debemos pensar en una matriz propuesta por McKinsey (la que ilustra este post) en la cual se presentan los cambios en la naturaleza de la oferta y la demanda (que como dijimos en el post anterior) son los parámetros a los que hay que volver para percibir mejor los cambios.

En la parte superior derecha, la tecnología digital hace accesible o expone nuevas fuentes de oferta que antes era imposible (o poco económico) proveer.

En la zona superior izquierda, la digitalización remueve las distorsiones en la demanda, dándole a los clientes información más completa y ‘desenredando’ (o en algunos casos, uniendo) aspectos de los productos y servicios anteriormente combinados (o los mantiene separados) por necesidad, conveniencia o para incrementar los ingresos.

La oferta ahora expuesta, combinada con una demanda sin distorsionar, le da a los nuevos creadores de mercado una oportunidad para conectarse con los consumidores y a los consumidores de bajar los costos de las transacciones, reduciendo la asimetría de la información.

¿Cómo aplicarlo en la economía digital?

Para comprender mejor cómo ocurre esto, podemos tomar como ejemplo a Uber y Airbnb. En el caso de la primera, no ha comprado nuevos automóviles: ha llevado a las calles a autos ya existentes, poco utilizados y les ha dado un nuevo propósito, incrementando la posibilidad de los consumidores que lo requieren de obtener transporte.

En el caso de Airbnb, esta empresa no construyó nuevos edificios, sino que atrajo a personas a espacios disponibles en el mercado. En el proceso, descubrió una demanda del consumidor, que siempre existió, por una variedad de opciones de alojamiento, tiempos de estadía y precios.

Aunque poco cambió en las fuerzas de la oferta y demanda subyacentes, el valor del mercado cambió de forma masiva. Al momento de su ronda de financiamiento de 2015, Uber valía 60 mil millones de dólares y Airbnb 25 mil millones de dólares.

Las organizaciones establecidas también están ‘desbloqueando’ mercados reduciendo los costos de transacciones y conectado la demanda con la oferta.

Por ejemplo, en Estados Unidos las Ligas Mayores están presentando precios dinámicos de boletos a sus clientes para reflejar mejor (y conectar) la oferta con la demanda en el mercado primario de boletos para juegos individuales. Empresas como StubHub y SeatGeak hacen lo mismo en el mercado secundario de boletos de béisbol y otros eventos.

En próximas entregas explicaremos con más detenimiento cómo ocurre esto y qué pueden hacer las empresas hoy en día para aprovechar estos mercados ‘bloqueados’ o sin descubrir.

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