Piensa en la última vez que compraste algo en línea y llegó tarde. Probablemente no fue culpa del producto ni de la tienda, fue la última milla, ese tramo final de la bodega a tu puerta, que sigue siendo el más caro y el más impredecible de toda la cadena logística. Y mientras en Estados Unidos ya es un poco más normal ver un dron dejando un paquete en el patio de una casa, en México la pregunta sigue siendo mucho más básica: ¿de verdad podemos hacer esto aquí, o todavía falta mucho camino por recorrer?
Un análisis reciente de Envia.com, plataforma que centraliza operaciones logísticas para negocios en 11 países, pone el dedo justo en ese punto. La compañía, que conecta más de 40 plataformas de eCommerce y marketplaces con una red de más de 100 paqueterías, advierte que el país tiene potencial para sumar drones a sus operaciones de última milla, pero que la tecnología por sí sola no resuelve nada. Antes hay que resolver varias piezas del rompecabezas como regulación, infraestructura, cobertura limitada, densidad urbana y costos operativos.
Vale la pena aclarar que nadie está proponiendo que un dron reemplace a los repartidores en moto o a las camionetas de reparto. La idea es más específica; se trata de identificar en qué escenarios concretos un dron puede ser más rápido, más barato o simplemente la única opción viable. Pensemos en una zona rural de difícil acceso o en una entrega urgente dentro de un radio corto, usarlo ahí, como una herramienta más dentro de una red que combina camiones, motos, lockers y centros de distribución.
Raymundo Garza, CEO y cofundador de Envia.com, menciona que “los drones tienen un potencial muy interesante para la última milla, pero no basta con que la tecnología pueda transportar un paquete”. Según explica, en Envia.com ya tienen esta tecnología en la mira y evalúan realizar una prueba piloto para entender en qué escenarios puede generar eficiencias reales.
El análisis de Envia.com identifica cuatro puntos que cualquier empresa tendría que resolver antes de subir sus paquetes al aire.
Primero tenemos que hacer consiente que un dron no vuela indefinidamente, su alcance depende de la batería, y eso significa que solo tiene sentido en distancias delimitadas. La concentración de pedidos, la ubicación de los centros de distribución y qué tan seguido se hacen las entregas van a determinar si, para una ruta específica, un dron le gana a una camioneta o simplemente no compite.
Aquí está uno de los retos menos visibles pero más importantes; un dron no opera solo, necesita conectarse con centros de distribución, sistemas de gestión de pedidos y puntos de salida y recepción. Para una empresa que ya trabaja con múltiples canales y proveedores, eso implica que la tecnología tiene que encajar en un sistema que ya es, de por sí, bastante complejo.
Entregar en una casa con jardín no es lo mismo que entregar en un edificio de veinte pisos. Llegar a las coordenadas correctas no garantiza completar la entrega si no hay dónde aterrizar o depositar el paquete de forma segura. Por eso el análisis apunta a que los lockers inteligentes o puntos especializados de recepción podrían volverse una pieza clave para que el modelo funcione en ciudades densas como las mexicanas.
Y aquí llegamos al punto que probablemente más frena a las empresas, porque no basta con que existan reglas claras para volar drones comerciales, también tiene que haber una ventaja económica real que justifique usarlos en lugar de un repartidor tradicional. La distancia, la urgencia, el tipo de producto y la ubicación del destino son las variables que van a decidir en qué casos esta tecnología realmente aporta valor, y en cuáles simplemente no compensa la inversión.
Y aquí es donde vale la pena poner el análisis en contexto, porque la brecha con otros mercados es bastante notoria. En Estados Unidos, Amazon anunció en agosto de este año que planea expandir su servicio Prime Air de 11 zonas metropolitanas a casi 500 ciudades y poblados para finales de este año, un salto de aproximadamente seis veces su tamaño actual. La compañía ya cuenta con la certificación Parte 135 de la FAA (el mismo marco que se aplica a las aerolíneas comerciales) y ha realizado miles de entregas diarias.
Amazon no está sola en esa carrera. Wing, la filial de Alphabet, ya superó el millón de entregas comerciales y opera en 20 mercados estadounidenses a través de alianzas con Walmart y DoorDash. Zipline, por su parte, ha completado más de 2 millones de entregas en cuatro continentes, y Uber anunció recientemente una alianza con esta misma compañía para sumar drones a Uber Eats, con la meta de llegar a un millón de entregas diarias para 2029.
Es un dato que ayuda a entender por qué el mensaje no suena exagerado ni apresurado, en otros países, los drones ya están en camino de convertirse en parte de la infraestructura logística cotidiana. México, en cambio, todavía está en la fase de hacerse las preguntas correctas.
Aquí es donde el análisis de Envia.com toca un punto que cualquier empresa interesada en esta tecnología tiene que revisar primero. En México, la autoridad que regula el uso de drones o RPAS, por sus siglas en inglés (Sistemas de Aeronaves Pilotadas a Distancia), es la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC), y el marco legal se basa principalmente en la NOM-107-SCT3-2019.
Para operar un dron con fines comerciales en México actualmente se necesita, entre otras cosas, registrarlo ante la AFAC, y dependiendo del peso del equipo puede requerirse también una licencia de piloto a distancia. Volar sin los permisos correspondientes no es un asunto para tomar a la ligera; las sanciones pueden incluir multas económicas considerables y hasta el decomiso del equipo. Lo que todavía no existe en México es un marco específico y ágil para operaciones de entrega comercial a gran escala, como los vuelos más allá de la línea de vista del piloto (BVLOS, por sus siglas en inglés), que es justamente el tipo de vuelo que necesitaría cualquier empresa que quiera operar una red de entregas por dron y no solo hacer pruebas puntuales. Es un terreno que la AFAC ha ido actualizando de forma gradual, pero que todavía no ofrece la claridad operativa que big players como Amazon o Wing ya tienen en Estados Unidos.
Hay un dato que ayuda a entender por qué este tema le importa tanto a las empresas mexicanas, más allá de la novedad. Según cifras de la Asociación Mexicana de Venta Online (AMVO), la última milla puede representar hasta el 50% del costo total de una entrega en México. Es, sin exagerar, el tramo más caro de toda la cadena logística, y también el que más fricciones genera con el cliente: tiempos de entrega tardíos, dificultad para dar seguimiento al pedido, paquetes que llegan en mal estado.
Esa es, en el fondo, la razón por la que analizar tecnologías como los drones tiene sentido para las empresas mexicanas: no se trata de sumar innovación por sumar innovación, sino de encontrar formas de bajar ese costo que hoy se come la mitad del presupuesto logístico. Si un dron puede resolver, aunque sea en un puñado de escenarios específicos, entregas que hoy son lentas o costosas por tráfico o distancia, la ecuación empieza a tener sentido.
El análisis de Envia.com apunta claramente al mercado B2B como el terreno más fértil para empezar, empresas que necesiten resolver operaciones específicas donde un dron ofrezca una ventaja clara en tiempo, costo o capacidad de entrega. Piensa en rutas cortas y repetitivas entre bodegas, en zonas rurales de difícil acceso donde llegar por tierra implica horas, o en entregas urgentes de productos pequeños donde cada minuto cuenta.
La idea no es que los drones reemplacen las redes terrestres, sino que las complementen. Un modelo de última milla más maduro combinaría camiones y motos para el grueso del volumen, centros de fulfillment estratégicamente ubicados, lockers inteligentes para entregas sin fricción y drones para esos casos puntuales donde realmente aporten una ventaja logística. El futuro de la última milla, más que apostar por una sola tecnología, se trata de elegir la herramienta correcta para cada necesidad de negocio. Y en el caso específico de los drones, el siguiente paso, tanto para Envia.com como para el resto de la industria, será demostrar en la práctica dónde exactamente pueden generar esa ventaja para las empresas mexicanas.
Imagen: GPT
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