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A estas horas es más que probable que conozcas la noticia: Elon Musk, el tecnomagnate más rico y popular del mundo, ha puesto punto final a tres meses de idas y venidas (y revenidas), renunciando definitivamente a la compra de Twitter. Tres meses llenos de noticias de amor y desamor que han mantenido enganchados a millones de personas de todo el mundo, como si de un culebrón de sobremesa se tratase, y que, en la más pura tradición pseudoromanticona y llena de dramaqueenismo propia de una personalidad como la suya, han culminado en una carta.

Una carta destinada a romper una relación.

Una carta que Twitter no se ha tomado especialmente bien.

Lo lógico cuando alguien rompe contigo a través de una carta redactada y enviada por un bufete de abogados.

Crónica de una ruptura anunciada

Pero antes de repasar esa carta, hagamos un poco de memoria de lo sucedido en estos últimos tres meses.

El comienzo del romance

El 4 de abril te contamos cómo el director general de Tesla, Space X, presidente de Solar City y copresidente de open AI se había convertido también en el principal accionista de Twitter: Elon Musk adquiría 73.486.938 acciones de Twitter, una participación que representa al 9.2% en la red social del microblogging. La noticia tuvo tal impacto que las acciones de Twitter se dispararon un 25% de forma casi inmediata.

La compra de las acciones de Twitter se produjo menos de dos semanas después de que Musk hubiese criticado a la red social, encuestando a sus 80.2 millones de seguidores para preguntarles si pensaban que Twitter «se adhiere rigurosamente» al principio de la libertad de expresión, y más del 70% dijo que no.

Por aquel entonces una legión de analistas (incluidos nosotros, que todo hay que decirlo) se lanzó a aventurar por dónde pasarían los planes de Musk para su nuevo juguete. ¿Podría afectar la estrategia a largo plazo de la red social?¿Impulsaría el incipiente modelo de suscripción de Twitter Blue?¿Permitiría editar tuits ya publicados?

Unos días después, el 9 de abril, Musk empezaba a hacer cosas raras. Frente a lo que podría haberse esperado Elon anunciaba que prefería mantenerse al margen de la junta directiva de la empresa, quedando solo como accionista mayoritario. Esta decisión puede tomarse como una estrategia del empresario para hacerse con una mayor parte de las acciones de Twitter. Ya que, si hubiera ingresado a la comisión, se le habría impuesto un límite de 14,9% de las acciones totales. Como respuesta a esta negativa, Parag Agrawal, actual CEO de Twitter, declaraba que aunque igualmente se tomará en cuenta la opinión de Musk como socio mayoritario, su acción de no sumarse a la junta directiva es «lo mejor para la empresa».

A partir de ahí, las cosas se aceleraron. El 14 de abril Elon Musk anunciaba una jugosa oferta para comprar Twitter por 54,20 dólares por acción, un 54% más de lo que valían unos días antes, cuando empezó sus movimientos sobre la red social y un 38% más que la valoración previa a conocerse su oferta.

Finalmente, el 25 de abril Twitter aceptó el trato.

44.000 millones de dólares (poco más de 41.000 millones de euros) es el precio que Musk se comprometía a pagar por Twitter. No está de más recordar que Facebook compró Instagram por mil millones de dólares en 2012 y Whatsapp por 19 mil millones de dólares en 2014 para tener una perspectiva más clara sobre la cantidad que representa la compra de Twitter.

En la carta a los accionistas en la que justificaba la operación explicaba que en su momento inició su inversión en Twitter «porque cree en su potencial para ser la plataforma para la libertad de expresión alrededor del mundo» y porque cree que «la libertad de expresión es un imperativo social para una democracia funcional«. En el pasado había advertido de que no le gustaba la derivada de la plataforma alrededor de la censura de contenidos.

Pero apuntaba que desde que se había hecho con el 9,2% de Twitter se ha dado cuenta de que la compañía «no serviría a este imperativo social en su actual forma: Twitter necesita ser transformada en una compañía privada«.  En nomenclatura inglesa, se refiere a no ser pública (invertida en Bolsa), por lo que su intención pasaba por hacerse con todas  las acciones y sacarla de Bolsa.

Objetivos hiperambiciosos

Poco después conocíamos parte de los planes de Musk para Twitter, de acuerdo con una presentación filtrada que obtuvo The New York Times. En ella Musk planeaba incrementar la base de usuarios de Twitter, que actualmente ronda los 229 millones de usuarios activos diarios, hasta lograr los 600 millones en 2025 y alcanzar los 931 millones en 2028.

Para poner un poco de contexto a la cifra que Musk quería alcanzar, la red social tendría que hacer crecer su base de usuarios a un ritmo interanual del 26% a partir de este momento para alcanzar los deseados 931 millones. Una cifra enorme si consideramos que el crecimiento interanual actual es del 15,9%.

Más allá de la base de usuarios de Twitter, Musk tenía como objetivo lograr que la red social alcance unos ingresos anuales por 25.000 millones de euros hacia 2028. Para tener un panorama más claro, los ingresos de la compañía el año pasado fueron de 4.700 millones de euros. Una de las estrategias de Musk para lograrlo pasaba por las suscripciones: el empresario quería que Twitter dejase de depender por completo de los anuncios para obtener ingresos, y que del 90% del modelo de negocio que representan en la actualidad para la compañía, llegasen a solo el 45% en 2028.

Para el 2028 Musk esperaba que las suscripciones representasen más de 9.400 millones de euros en ingresos, además de que espera que los pagos y compras in app, como son los incentivos para creadores de contenidos, generen alrededor de 1.230 millones de euros para ese año.

Los primeros problemas

Pero la felicidad que parecía traer la nueva era Musk en Twitter no duró demasiado. Un par de semanas después, tras copar los titulares de toda la prensa mundial, de elucubrar sobre las novedades que podría traer la llegada de Musk a Twitter, de resucitar el interés de la gente por esta red social que algunos adoramos y elevar su valor bursátil, nos sorprendía con este tuit:

Es decir, «Acuerdo de Twitter suspendido temporalmente a la espera de detalles que respalden el cálculo de que las cuentas falsas/spam representan menos del 5 % de los usuarios».

Lo cual tiene bastante sentido si lo piensas friamente: ¿quién pagaría una millonada por una red social sin tener claro cuántos de sus más de doscientos millones de usuarios no existen en realidad?¿Sin saber cuántos usuarios van a poder acabar pagando por tu nuevo programa de suscripción?¿Sin saber qué audiencia publicitaria le vas a poder ofrecer a tus anunciantes?

El impacto en la valoración en bolsa de Twitter fue inmediato, con una caída de más del 20% de su valor, antes de la apertura de la bolsa neoyorquina. Pocas horas después, viendo el berenjenal en el que se había metido y el cataclismo bursátil de la que en teoría, en breve, iba a ser su empresa, intentó solucionarlo, publicando un escuetísimo, «still committed to acquisition» («todavía comprometido con la compra»).

En ese momento ya muchos comenzaban a dudar de ese compromiso, y recordaban la penalización a la que Musk se había comprometido si el acuerdo no llegaba a término: 1.000 millones de dólares.

Lo cierto es que había incluso factores (aparentemente) ajenos a la operación que irrumpían para enturbiar más los ánimos. A mediados de mayo, la herramienta de auditoría de Twitter SparkToro afirmaba que esta cifra podría elevarse a casi el 20%. El estudio de SparkToro se realizó del 13 al 15 de mayo de 2022 (justo después del tuit de Musk), tomando una muestra de 44.058 cuentas públicas activas de Twitter en los últimos 90 días. Las cuentas fueron seleccionadas al azar entre más de 130 millones de perfiles activos públicos, encontrando que el 19,42% de estas cuentas son bots o falsas, lo que representa casi cuatro veces la estimación del cuarto trimestre de 2021 de Twitter.

El esperado final y la carta de ruptura

Con estos antecedentes, muy ingenioso tendría que haber sido el guionista de este culebrón para que la cosa acabase bien. Entre rumores y más rumores sobre lo que iba a suceder, el 8 de julio Twitter recibió una carta, remitida por los abogados de Musk, que decía entre otras cosas esto (hemos resumido lo principal para ti):

«El Sr. Musk está rescindiendo el Acuerdo de Fusión porque Twitter está infringiendo materialmente múltiples disposiciones de ese Acuerdo, parece haber hecho representaciones falsas y engañosas en las que se basó el Sr. Musk al celebrar el Acuerdo de Fusión, y es probable que sufra un Efecto Sustancial Adverso (según se define ese término en el Acuerdo de Fusión).

Si bien la Sección 6.4 del Acuerdo de Fusión requiere que Twitter proporcione al Sr. Musk y a sus asesores todos los datos y la información que el Sr. Musk solicita “para cualquier propósito comercial razonable relacionado con la consumación de la transacción”, Twitter no ha cumplido con sus obligaciones contractuales. Durante casi dos meses, Musk ha buscado los datos y la información necesarios para «realizar una evaluación independiente de la prevalencia de cuentas falsas o spam en la plataforma de Twitter». Esta información es fundamental para el desempeño comercial y financiero de Twitter y es necesaria para consumar las transacciones contempladas en el Acuerdo de Fusión porque es necesaria para garantizar que Twitter cumple con las condiciones para el cierre, para facilitar el financiamiento y la planificación financiera del Sr. Musk para la transacción, y para participar en la planificación de la transición para el negocio. Twitter ha fallado o se ha negado a proporcionar esta información. A veces, Twitter ha ignorado las solicitudes de Musk, a veces las ha rechazado por razones que parecen injustificadas y, a veces, ha afirmado cumplir mientras le da a Musk información incompleta o inutilizable.

El Sr. Musk y sus asesores financieros en Morgan Stanley han estado solicitando información crítica de Twitter desde el 9 de mayo de 2022, y repetidamente desde entonces, sobre la relación entre las cifras mDAU (usuarios activos diarios y monetizables) divulgadas de Twitter y la prevalencia de cuentas falsas o spam en la plataforma. Si alguna vez hubo alguna duda sobre la naturaleza de estas solicitudes de información, la carta del 25 de mayo dejó en claro que el objetivo del Sr. Musk era comprender cuántas de las mDAU reclamadas por Twitter eran, de hecho, cuentas falsas o spam. Esa carta señaló que “los elementos 1.03 a 1.13 de la lista de solicitudes de diligencia contienen solicitudes de alta prioridad de datos empresariales y otra información destinada a permitir que el Sr. Musk y sus asesores realizasen una evaluación independiente de la prevalencia de cuentas falsas o de spam en la plataforma de Twitter. …” 

(…)

Dado que Twitter recibió notificación de su incumplimiento desde al menos el 6 de junio de 2022, cualquier período de subsanación otorgado a Twitter en virtud del Acuerdo de Fusión ya ha vencido. En consecuencia, el Sr. Musk por la presente ejerce el derecho de X Holdings I, Inc. de rescindir el Acuerdo de Fusión y abandonar la transacción contemplada en el mismo, y esta carta constituye una notificación formal de la rescisión del Acuerdo de Fusión por parte de X Holding I, Inc. de conformidad con Sección 8.1(d)(i) de la misma.

Además de lo anterior, Twitter está incumpliendo el Acuerdo de Fusión porque el Acuerdo de Fusión parece contener representaciones materialmente inexactas. Específicamente, en el Acuerdo de fusión, Twitter declaró que ningún documento que Twitter presentó ante la Comisión de Bolsa y Valores de EE. UU. desde el 1 de enero de 2022 incluía ninguna «declaración falsa de un hecho material» 

(…)

En consecuencia, por todas estas razones, el Sr. Musk ejerce el derecho de X Holdings I, Inc. de rescindir el Acuerdo de Fusión y abandonar la transacción contemplada en el mismo, y esta carta constituye una notificación formal de la rescisión de X Holding I, Inc. del Acuerdo de Fusión de conformidad con la Sección 8.1(d)(i) del mismo».

Una rescisión de 44.000 millones de dólares, nada menos.

Por supuesto, Twitter se ha sentido despechada, y ha reaccionado a esta carta con la publicación, cómo no, de un tuit.

En él, el presidente de la junta de Twitter, Bret Taylor, dijo que la compañía aún está comprometida a cerrar el trato al precio acordado y planea emprender acciones legales para hacer cumplir el acuerdo.

Así que parece que la relación acabará en los tribunales. Por ahora, el culebrón cierra su primera temporada. Veremos qué tal es la segunda.

 

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