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Lejos del espíritu navideño «noche de paz, noche de amor», esta semana Elon Musk arremetió contra todos en Twitter: el pasado miércoles suspendió la cuenta @elonjet, que seguía la ubicación de su jet privado en tiempo real; luego suspendió la cuenta de varios periodistas norteamericanos y, la frutilla del postre, ayer a la tarde dio de baja la cuenta oficial de Mastodon, la plataforma que se perfila como su principal competencia. Para todas las decisiones, el dueño de Tesla dio una justificación similar: las cuentas suspendidas violaban las normas de Twitter.

Las políticas de Twitter se «actualizaron» antes de la suspensión de cuentas

Si bien no hubo un comunicado oficial, en una carta al medio The Verge, la jefa de confianza y seguridad de Twitter, Ella Irwin, explicó que una actualización de la política que la compañía hizo ayer prohíbe compartir «información de ubicación en vivo, incluida la información compartida en Twitter directamente o enlaces a URL de terceros de las rutas de viaje”. Y añadió: “Sin comentar sobre ninguna cuenta específica, puedo confirmar que suspenderemos cualquier cuenta que viole nuestras políticas de privacidad y ponga en riesgo a otros usuarios”.

La primera en caer, @elonjet, era propiedad de Jack Sweeney, un estudiante universitario de Florida de 20 años, que hacía un seguimiento del tráfico aéreo -información pública- para identificar los movimientos del jet privado de Musk. El estudiante había creado un bot de Twitter que tuiteaba cada vez que el jet de Musk despegaba y aterrizaba en un aeropuerto.

El magnate bloqueó la cuenta -que ya contaba con medio millón de seguidores- explicando que «el bot es un riesgo directo para la seguridad personal». Además, redobló la apuesta asegurando que iniciaría acciones legales contra el estudiante.

A las pocas horas, también se dieron de baja las cuentas de importantes periodistas norteamericanos que habían publicado datos sobre la ubicación del magnate: Ryan Mac, de The New York Times; Donie O’Sullivan, de CNN; Drew Harwell, de The Washington Post; Matt Binder, de Mashable; Micah Lee, de The Intercept; Steve Herman, de Voice of America; y los periodistas independientes Aaron Rupar, Keith Olbermann y Tony Webster.

Seguidamente, en un mensaje en la red social Musk tuiteó: «Las mismas reglas doxxing a los periodistas que a cualquier otro«, en referencia a las normas de Twitter que prohíben compartir información personal, denominadas doxxing.

Además, realizó una encuesta popular consultando si debería suspender este tipo de cuentas y justificó la decisión en otro tweet asegurando que «Si alguien posteara las direcciones y locaciones de periodistas del New York Times en tiempo real, el FBI iniciaría investigaciones y Joe Biden daría discursos sobre el fin de la democracia«.

En cuanto a Mastodon (@joinmastodon), la última cuenta en caer, contaba con 174.600 seguidores y fue suspendida en la tarde de ayer. Además, se bloquearon varios enlaces salientes a Mastodon, que fueron calificados como «potencialmente dañinos». Según afirma el medio TechCrunch, pocas horas antes del bloqueo, desde @joinmastodon se habría tuiteado un enlace al perfil que la ya suspendida @elonjet creó en Mastodon.

Mastodon cobra cada vez más fuerza

Habrá que esperar unos días para ver las consecuencias de esta acción, pero la red social de código abierto sale cada vez más fortalecida a pesar de los desesperados intentos de Musk.

Desde que el dueño de Tesla asumió el mando de Twitter, Mastodon fue sumando suscriptores hasta superar el millón. De hecho, muchos usuarios de Twitter agregaron un enlace de perfil de Mastodon en sus biografías a medida que la plataforma cobraba fuerza. Otros, directamente abandonaron la red social del pajarito para irse definitivamente a la red de código abierto.

Mastodon se creó en 2016 a partir de un proyecto de Richard Stallman, GNU Social, un servidor de microblogueo de software libre escrito en PHP. En esta red, una sola persona no puede establecer las reglas para toda la plataforma ya que los servidores son instancias separadas pero abiertas de la red social, y están a cargo de personas que pueden establecer reglas. Pero los usuarios también pueden irse a un servidor diferente si no están de acuerdo con esas opciones.

En ese sentido, la red se comporta de manera más democrática que Twitter, contradiciendo las premisas de Elon que, hasta el día de hoy se autoproclama como un «absolutista de la libertad de expresión». Al menos una palabra de esa frase, damos fe que se viene cumpliendo.

Foto: Depositphotos

 

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