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La elaboración de un presupuesto para proyectos web está sujeta a parámetros de diferente naturaleza como las necesidades técnicas del modelo de negocio o la plataforma a desarrollar, o la utilización de la tecnología utilizada (CMS personalizados, genéricos…). No obstante, más allá de estas particularidades, existen dos conceptos de inversión comunes a cualquier proyecto de gama profesional: La contratación de un servicio de hosting o alojamiento y dominio.

Se trata de herramientas básicas pero que, al mismo tiempo, pueden categorizarse en diferentes gamas de precios por lo que a menudo generan la misma duda: ¿Qué tipo de opción debería contratarse? A continuación, te hablamos de ello. ¡Toma nota!

¿Qué es un hosting?

Cuando hablamos de hosting, nos referimos al espacio virtual en el que una página web se almacena, es decir, el punto desde el cual se sirven los contenidos a los diferentes usuarios que naveguen por ella a través de Internet. Los hostings o alojamientos se ubican dentro de servidores web, es decir, equipos o infraestructuras preparadas para conservar los datos y protegerlos frente a posibles pérdidas de información o determinados tipos de amenazas potenciales.

Tal y como ocurre en cualquier otro segmento de mercado, podemos encontrar hostings más con mayores o menores prestaciones y, en consecuencia, soluciones más o menos económicas. En este listado de empresas de hosting puedes elegir el que mejor se adapte a las necesidades de tu proyecto en función del espacio web que necesites y del presupuesto que tengas.

Las soluciones más asequibles se ubican entre los 2 y 3 dólares mensuales (incluso existen alternativas gratuitas). Sin embargo, no ofrecen las mismas garantías de velocidad o seguridad siendo en muchos casos públicos y ubicándose en servidores compartidos por un gran volumen de páginas web, lo cual incrementa los riesgos de que se produzcan caídas del servidor o problemas de estabilidad a la hora de realizar conexiones.

La elección de un servicio de hosting de calidad es muy importante de cara al desarrollo de proyectos online pues de éste dependerán variables tan determinantes como la capacidad de almacenamiento de archivos y contenidos en la página web, su velocidad de carga o, por supuesto, las garantías en materia de protección y seguridad de los datos.

¿Cuánto cuesta un hosting en México?

Conociendo la relevancia del alojamiento web y la necesidad de seleccionar una alternativa de calidad, se hace necesario realizar una evaluación de la inversión. Tal y como hemos mencionado, existen ofertas que, a priori pueden resultar atractivas por ser gratuitas o por contar con tarifas muy reducidas que rondan entre los 2 y 3 dólares mensuales, sin embargo, no son la opción más recomendable porque suelen contar con importantes carencias como la ausencia de un servicio de soporte técnico, velocidades de carga muy deficientes o escasez de recursos de protección frente a posibles riesgos potenciales. En el caso de las soluciones gratuitas no proporcionan ningún tipo de garantía pudiendo desaparecer en cualquier momento. Además, ante un ataque externo o cualquier tipo de vulnerabilidad este tipo de empresas no asumen ningún tipo de responsabilidad. En muchos casos, incluso pueden contar con un sistema de publicidad a través de banners sobre los que el usuario no tiene ningún control.

En resumen, su única y relativa ventaja reside en que cuentan con un reducido coste de inversión pero, ¿realmente merecen la pena?

Si de lo que se trata es de lanzar un proyecto profesional y escalable a largo plazo, hacer una inversión mínima se torna esencial. En este sentido, optar por soluciones sujetas a tarifas que oscilan entre los 5 y 15 dólare mensuales puede marcar la diferencia pues proporcionarán un servicio de soporte técnico, velocidades de carga óptimas o generación de copias de seguridad automáticas y con periodicidad diaria.

En definitiva, podemos identificar una fina línea que separa las propuestas de alta calidad y aquellas que presentan carencias y restricciones de todo tipo. Dicha línea se traduce en una inversión muy reducida, por lo que, en principio, es preferible eludir aquellas soluciones excesivamente económicas y dar prioridad a aquellas propuestas que nos ayudan a prevenir posible inconvenientes futuros que comprometan el correcto desarrollo de nuestros proyectos.

¿Qué hay de los dominios?

En este caso encontramos unas franjas de inversión mucho más homogéneas entre los diferentes proveedores por lo que, la elección suele estar sujeta a preferencias particulares.

En el mercado podemos acceder a una infinita variedad de dominios, con categorías genéricas (“.com”, “.net” u “.org”, por ejemplo) suelen estar sujetos a unas tarifas de entre 10 y 12 dólares anuales. Por otra parte, también podemos encontrar otras categorías como las nacionales (en el caso de México cuentan con una extensión “.mx”) y tienden a ser ligeramente más económicas, con precios ubicados, en promedio, sobre los 8 dólares anuales.

Además, también es posible acceder a variantes personalizadas y, en este caso, su contratación está sujeta a tarifas más elevadas aunque, no se trata de algo categórico, ya que dependerá del tipo de extensión que posean y, por supuesto, del proveedor.

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