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Junto con Whatsapp, Messenger y Wechat, Telegram es una de las aplicaciones de mensajería más utilizadas del mundo, y ha experimentado un gran crecimiento en los últimos dos años, a raíz de las sucesivas polémicas acerca de la privacidad de la líder indiscutible del sector, Whatsapp.

Sin embargo, la historia de Telegram comienza hace mucho más tiempo.

Telegram, una app de 550 millones de usuarios

Telegram fue lanzada por primera vez el 14 de agosto de 2013, tras haber sido desarrollada por los hermanos nacidos en rusa Nikolái y Pável Dúrov.​ En la actualidad, Telegram cuenta con funciones que van más allá del envío y recepción de mensajes: se pueden compartir videos, gifs, notas de voz, stickers, etc.; además, con el paso del tiempo, se han incorporado otras funciones de comunicación como las videollamadas tanto individuales como grupales, una característica que surgió tras la pandemia de COVID-19 y el auge del teletrabajo.

Uno de los grandes atractivos de Telegram está en sus canales (públicos o privados), los cuales son gestionados ya sea por empresas o por usuarios particulares, y que pueden seguir un número casi ilimitado de personas. Cada uno de estos canales tienen funciones muy particulares: desde brindar noticias hasta acceder a contenidos de entretenimiento.

Otro de los aspectos más destacados de esta aplicación es su seguridad, con un sistema de cifrado de extremo a extremo que hace que las conversaciones estén protegidas. Este sistema de cifrado está detrás, de hecho, de alguno de los problemas que ha sufrido la aplicación en Rusia, al no acceder el equipo de Telegram a compartir los códigos de cifrado al gobierno ruso. Otros de los países que en algún momento han establecido limitaciones de algún tipo a la app, desde la prohibición completa al bloqueo de canales concretos, han sido Bielorusia, China o Brasil. En Alemania, la propia app ha accedido a bloquear canales que incitaban al odio, tras la presión del gobierno local.

Según el informe de WeAreSocial y Hootsuite a fecha de enero de 2022, Telegram contaba con alrededor de 550 millones de usuarios mensuales a nivel mundial. En España, de acuerdo con un estudio de Statista, un 33% de los usuarios españoles utilizó Telegram varias veces al día durante el 2021, mientras que un 27% hizo uso de ella una vez al día el año pasado.

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Fuente: WeAreSocial / Hootsuite

En su evolución, Telegram no se ha olvidado de los pagos online. Desde 2017 la aplicación de los hermanos Durov  permitía a los usuarios comprar de forma segura cualquier producto o servicio desde la aplicación, siempre que fuese a través de un bot de pago. Una nueva actualización lanzada en 2021 permitió que los negocios pudiesen recibir pagos con tarjetas de crédito de forma nativa desde los chats, sin necesidad de usar bots ni de salir de la app. Esto gracias a la integración de 8 distintos proveedores de pagos a terceros, entre los que destaca Stripe. De esta forma, Telegram se posiciona como una herramienta útil para que cualquier tipo de negocio, aunque no cuente con una web o tienda online, pueda cobrar sus pedidos de forma 100% digital.

Breve historia de Telegram

Rusia está actualmente en el ojo del huracán debido a la invasión militar a Ucrania. Esto ha traído como consecuencia que muchas marcas de renombre mundial hayan abandonado ese país como protesta tras el conflicto. Mientras tanto, Rusia ha sido sancionada desde todo punto de vista, incluso en la tecnología.

Pero, ¿Telegram corre con ese mismo riesgo? Según Pável Dúrov, aunque tanto él como su hermano son rusos, Telegram no es una app rusa. De hecho, sus centros de operaciones se reparten entre el Reino Unido y los Emiratos Árabes Unidos.

En realidad Telegram es una app que no es vista con buenos ojos desde el Kremlin. Como decíamos, la app surgió en 2013, en medio de la guerra en la región del Donbás (Ucrania) y sirvió como mecanismo de comunicación entre aquellos grupos que organizaban protestas contra el régimen de Vladimir Putin tanto en Moscú como en la capital ucraniana, Kiev.

Putin exigió a Dúrov cerrar estos grupos y a que le entregaran los datos de cada uno de ellos, a lo que éste se negó. ¿Las consecuencias? Dúrov fue despojado de VKontakte (VK), el «Facebook ruso» creado por él en 2012, pasando a manos primero deAlisher Usmanov, aliado de Putin, y, posteriormente, a Sogaz, la compañía de seguros paralela a Gazprom. Telegram incluso fue prohibida en Rusia en 2018, pero tiempo después fue restablecido el servicio en ese país.

Dúrov tuvo que dejar Rusia y actualmente vive entre Francia, Dubai y la isla caribeña de San Cristóbal y Nieves. 

Pero pese a gozar de reputación como una app de altos niveles de seguridad, también ha resultado ser contraproducente en el sentido de que, por ejemplo, organizaciones extremistas y criminales pueden recurrir a su uso para comunicarse entre ellos, tal y como destapó una investigación de Financial Times en 2021. También hay una enorme cantidad de canales de información dedicados a propagar bulos (fake news) a través de ella.

A raíz de la crisis actual de Rusia y Ucrania, Dúrov, había pensado en la posibilidad de suspender temporalmente el servicio en ambos países, ya que, en sus propias palabras, «crece el riesgo de que se convierta en una herramienta para difundir noticias falsas o no verificadas, y que pueda ser utilizada para incitar al odio étnico».

Sin embargo, esta app se ha vuelto tan esencial tanto para los ucranianos como para los mismos rusos que no apoyan la guerra: estos la usan para obtener información veraz, al igual que los periodistas sobre el terreno y en las redacciones y hasta el mismo presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, quien tiene un canal oficial en ella donde todos los días informa a sus ciudadanos y al mundo en donde al día siguiente del ataque recurrió a ese canal para llamar a sus compatriotas ucranianos a la resistencia.

 

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