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Por años han existido ópticas tradicionales que buscan satisfacer las necesidades de los clientes, ya sea permitiéndoles obtener sus anteojos a buen precio con graduaciones y estilos específicos; o bien apelando a aquellos que son fashionistas y prefieren tener varios modelos a mano. Para lograrlo, surgió hace más de 8 años una alternativa diferente: la primera óptica nacional en ofrecer lentes completamente online, Ben & Frank.

Su popularidad a nivel nacional e internacional es tal, que en este post repasamos un poco de sus orígenes y sus hitos en el mercado.

Historia de Ben & Frank: así nació la empresa mexicana

Corría el año 2015 cuando Mariana Castillo cursaba un MBA en la University of Chicago Booth School of Business, buscando especializarse en el mundo del emprendedurismo y los negocios. Ahí, Castillo conoció a quienes terminarían siendo miembros fundadores de la marca: Eduardo Paulsen, Benigno Pérez y María José Madero, en conjunto dando origen al negocio que cambiaría sus vidas por completo.

La idea surgió después de que Mariana compró unos lentes de una página web con un concepto diferente en óptica; un concepto que no existía en México en esos momentos. Analizando el modelo de negocio y después de discutir con su grupo de amigos una serie de malas experiencias de compra online, los jóvenes decidieron comenzar a vender lentes graduados por internet a un precio más económico que los de la competencia, alcanzando a vender 100 unidades en su primer mes.

Fue así que nació Ben & Frank, destacando inicialmente como una marca 100% digital con una filosofía diferente a la de las ópticas tradicionales, hablándole a generaciones juveniles con un lenguaje menos formal y un tono relajado. Su nombre hace referencia al creador de los lentes bifocales, Benjamin Franklin, quien sirvió como inspiración para darle vida a su modelo de negocio.

La transición de la óptica a un modelo omnicanal

Al ser la omnicanalidad una estrategia para mejorar la experiencia del cliente, Mariana y su equipo decidieron sacarle provecho a esta tendencia y continuar revolucionando la óptica en México. Y es entonces que durante el 2016, a tan solo un año de su fundación, decide abrir su primer punto de venta físico, ubicado en Polanco, Ciudad de México, dando inicio a la expansión de sus canales de venta para llegar a más personas y refrendando su compromiso por “reivindicar a los cuatro ojos”.

Para el 2021, la marca ya contaba con casi 30 sucursales a lo largo de 10 ciudades en todo el país, habiendo vendido más de 100 mil modelos tanto en canales físicos como online. Sin embargo, la empresa enfrentó una serie de retos a lo largo de la pandemia cuando se vio obligada a cerrar algunas tiendas, aunque eso no significó que detuviera su crecimiento, pues señala que esto le permitió aprender a redoblar esfuerzos y mejorar su estrategia.

El futuro de la marca apunta a lograr una expansión regional

Al día de hoy, el crecimiento de la óptica mexicana trasciende las barreras del eCommerce, pues tiene presencia en 120 sucursales que recorren gran parte de la República Mexicana, particularmente la Ciudad de México, Puebla, Querétaro, Guadalajara, Quintana Roo, Cuernavaca y demás.

A nivel regional, la empresa aterrizó físicamente en Chile durante el 2021, acumulando hasta el momento casi una decena de sucursales, aunque también busca conquistar el mercado colombiano, pues finalmente en diciembre del año pasado abrió su primera tienda física después de comercializar sus productos exclusivamente vía online.

Con el tiempo, sus fundadores esperan seguir promoviendo su filosofía y democratizando su oferta a otros países latinoamericanos, cautivando a clientes de eCommerce y en locales físicos por igual para convertirse en referente en la innovación de compra de anteojos.

Imagen: Depositphotos

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