En los tianguis de medio país, el vendedor que surtía su changarrito comprando por bulto en Shein o Temu ahora saca la calculadora antes de cerrar cada pedido. No es paranoia, es matemática. Desde que entró en vigor la regla 3.7.35 del SAT, traer mercancía suelta desde Asia dejó de ser el negocio redondo que era hace apenas dos años.
En agosto de 2025, Hacienda modificó la forma en que se cobran impuestos a los paquetes que entran a México por mensajería simplificada, ese esquema que usan Shein, Temu, AliExpress y compañía para mandarte un producto directo desde una fábrica en Guangdong hasta tu puerta. Antes, la tasa global era del 19%. A partir de esa reforma, la tasa aplicable a las mercancías importadas bajo este esquema subió del 19% al 33.5%.
Y no se quedó ahí. Desde el 1 de enero de 2026 entró en vigor además una reforma a la Tarifa de la Ley de los Impuestos Generales de Importación y de Exportación que modificó 1,463 fracciones arancelarias, con tasas que ahora van del 5% al 50% dependiendo del producto. Es decir, no fue un ajuste aislado, fue el cierre de un ciclo. Lo que arrancó como una medida de emergencia se volvió política permanente, ya integrada en las Reglas Generales de Comercio Exterior 2026.
¿La razón oficial? Proteger a la industria nacional (sobre todo textil, calzado y manufactura) frente a plataformas acusadas de competencia desleal por precios artificialmente bajos. La no tan oficial es que México también buscaba enviar una señal de buena voluntad en plena renegociación del T-MEC, después de que Estados Unidos acusara al país de servir de puente para que mercancía china entrara sin pagar aranceles. Dos pájaros, un tiro.
Desde enero de 2026, el SAT y las autoridades fiscales mexicanas arrancaron el año con cambios que impactan directamente el bolsillo de millones de consumidores digitales, y aunque muchas veces el impuesto no aparece desglosado en el ticket, sí se refleja en lo que terminas pagando.
Ahí está el caso de Azul, comerciante de un tianguis que compraba por volumen en Shein para revender: forma parte de un grupo de pequeños negocios que construyeron su modelo alrededor de estas plataformas y que ahora sienten tanto el alza arancelaria como la desaceleración del crecimiento de Temu y Shein en México. Porque esto también les pegó a ellas, según el informe Perspectivas del comercio electrónico mundial 2026 de ECDB proyecta que Shein cerrará el año apenas 6.5% arriba, mientras que Temu, que venía creciendo 530% anual desde su lanzamiento se desacelerará a un 13.4%.
¿Y qué están haciendo estos gigantes para no perder terreno? Exactamente lo que anticipa el comunicado de 99minutos: mover inventario. Temu dejó de enviar paquetes directamente desde China hacia el mercado estadounidense y empezó a priorizar ventas con inventario ya almacenado en el país destino, una reestructuración que le cuesta más, pero que le permite esquivar el sobrecosto por paquete individual. México va por el mismo camino, parte de los consumidores ya está optando por comprar en plataformas que cuentan con inventario nacionalizado dentro del país, donde los costos de importación ya se absorbieron previamente y los precios se mantienen más estables.
Aquí es donde entra la lógica que plantea 99minutos con Fulfill99: si vas a pagar el 33.5% de todos modos, mejor pagarlo una sola vez, por contenedor completo, y no arancel por arancel en cada paquetito individual que cruza la frontera. Es la diferencia entre pagar peaje cada vez que sacas el coche o pagarlo una vez al mes.
El movimiento tiene sentido de negocio puro, si nacionalizas en volumen, diluyes el costo fiscal entre miles de unidades, y de paso resuelves otro problema que ya venía apretando, la velocidad de entrega. Con inventario en territorio mexicano, un pedido puede salir en horas, no en semanas de tránsito internacional. Y en un mercado donde el eCommerce retail mexicano alcanzó 941 mil millones de pesos en 2025, con un crecimiento de 19.2% anual y 77.2 millones de compradores digitales activos, la velocidad ya no es un lujo, es lo mínimo que se espera.
De hecho, el impulso no se ha frenado ni con el arancelaz,: en mayo de 2026 las ventas del comercio minorista exclusivamente por internet crecieron 12% anual, la mayor alza de todo el sector minorista, según el INEGI. La gente sigue comprando en línea; lo que está cambiando es de dónde sale el producto que le llega.
Georg Simmel escribió, hace más de un siglo, que el valor de las cosas no nace solo de su utilidad, sino de la distancia que hay que recorrer para obtenerlas: lo que cuesta esfuerzo alcanzar, vale más. Durante años, el eCommerce transfronterizo hizo trampa a esa lógica, borró la distancia con subsidios fiscales y logística ultrabarata, y nos vendió la fantasía de que algo hecho al otro lado del mundo podía costar lo mismo que algo hecho en la esquina.
Iván Illich habría dicho que ese modelo tarde o temprano se vuelve contraproducente, porque cuando un sistema acelera tanto que empieza a consumir más recursos (fiscales, logísticos, regulatorios) de los que genera en eficiencia, se traiciona a sí mismo. La paquetería individual desde Asia funcionaba porque nadie medía bien el costo real de mover un solo par de tenis 12 mil kilómetros. En cuanto el SAT decidió medirlo, la ecuación se rompió.
Lo curioso es que la respuesta del mercado no es abandonar la velocidad, sino relocalizarla. No se trata de comprar menos ni de comprar más lento, se trata de mover la bodega, no la costumbre. La distancia que ya no se puede borrar con impuestos se borra con concreto, rentas y camiones locales.
El Mundial ya quedó atrás y con él una ventana importante de consumo, pero el calendario comercial mexicano no se detiene, el Buen Fin y la temporada navideña, los picos de venta más fuertes del año para buena parte del retail, están a la vuelta de la esquina. Y ahí la presión sobre las cadenas de suministro no va a bajar, va a subir.
Las marcas que sigan dependiendo del envío directo desde Asia van a llegar a esos picos de demanda con el mismo problema: un arancel que les come el margen justo cuando más necesitan competir en precio y en velocidad de entrega.
La pregunta que queda abierta no es si migrar a fulfillment local, sino qué tan rápido pueden hacerlo las marcas medianas y pequeñas que no tienen el músculo financiero de un Shein o un Temu para reestructurar su cadena de suministro de un año para otro. Porque si el 90% del piso de venta del retail mexicano son mipymes, como reporta la propia AMVO, la pregunta real es quién se va a quedar sin bodega cuando el resto del mercado ya se movió.
Imagen: Nano Banana 2
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