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El Internet de las Cosas, facilitado por los avances tecnológicos, es la siguiente Revolución Industrial, que tendrá un profundo efecto en los encargados de marketing B2C y B2B.

¿Qué es el Internet de las cosas?

Es la interconexión de objetos, personas, ubicaciones y el Internet. Objetos inanimados apoyados con Big Data se vuelven inteligentes y pueden ‘hablar’ entre sí y al consumidor.

Por ejemplo, al ir a una tienda con un smartphone y la lista de compras en éste, se podrá insertar el dispositivo en un espacio especial en el carrito de compras. De esta forma, además de cargarse, el celular interactuará con el sistema del carrito, el cual te avisará en qué pasillo están tus productos, hará comparaciones entre productos similares, te avisará de los que tengan descuento y sugerirá artículos que te puedan interesar. Al llegar a la caja, el carrito interactuará con ésta para hacer el cálculo en automático, incluyendo los descuentos.

Marketing más inteligente

El Internet de las Cosas hará el marketing más inteligente en cinco formas:

  • Intercambio sencillo de datos de ventas
  • CRM más inteligente (análisis del cliente instantáneo)
  • Dispositivos que saben que están fallando
  • Social media predictivo
  • Tasas de clicks significativamente mejorados

Marketing más eficiente

El Internet de las cosas también hará el marketing más eficiente. Al aplicar los datos de clientes y productos, muchas cosas ocurrirán, por ejemplo:

  • La publicidad será más relevante
  • Los encargados de mareting ahorrarán al no gastar en anuncios irrelevantes o mal enfocados
  • Los patrones de compra y de consumo podrán ser rastreados
  • El marketing a demanda aumentará
  • El marketing ‘pull’ será la norma

¿Qué necesita pasar primero?

El IoT está acelerándose, pero primero necesitan pasar algunas cosas para que nos rodee realmente.

  • Todos deben ‘jugar bajo las reglas’. Por ejemplo, debe haber estándares para la interconectividad, formato e intercambio de datos. Las empresas con ecosistemas cerrados como Apple deberán abrirse para seguir siendo relevantes. Recientemente se creó el Open Internet Consortium para resolver oportunidades y retos de estos cambios de forma neutral. La existencia de este consorcio ya es una señal de la mayor popularidad del IoT.
  • Todas las cosas deberán volverse inteligentes. La tecnología que permite esto ya está aquí: RFID, NFC, Bluetooth, sensores, códigos de barra 3-D, códigos QR, la habiidad de recolectar y guardar grandes cantidades de datos. Esto no cambiará el marketing significativamente hasta que los fabricantes integren esta tecnología en los productos y el empaque. Las empresas como Rehrig Pacific, un optimizador de logística, están liderando al integrar chips NFC en los empaques, permitiéndole a los clientes ofrecer interacción en punto de venta sin precedentes. Por ejemplo, se podrá dar contenido personalizados para posicionar/crear conciencia de marca a los teléfonos de los clientes mientras compran.
  • Los productos se volverán más inteligentes. Por ejemplo, los zapatos: cuando veas los zapatos de una amiga, sólo tendrás que acercar tu teléfono al artículo y una página de un eCommerce de zapatos aparecerá en tu pantalla, con un botón ‘Comprar’. El producto será el vendedor.

Entre otros productos con Internet de las cosas, los usables o wearables han tenido mucha atención gracias a conferencias como South by Southwest (SXSW). Por ejemplo, Fuelband de Nike, Google Glass, Fitbit, el iWatch de Apple.

Lo que se necesita hacer

Hay que mejorar la recolección y guardado de datos. Asegurarse que los mecanismos de rastreo estén instalados. Estar seguros que se tiene una presencia social activa: los datos recolectados ahora serán una inversión que dará muchos resultados  cuando se aplique al marketing de punto de venta más tarde.

Se debe educar a los empleados sobre IoT: gerencia, equipos de desarrollo, todos los que quieran escuchar. Comenzar por por asegurarse que lo más de tecnología IoT se integre con los productos y empaque, por ejemplo, si se fabrican focos estos no avisarán al cliente con un e-mail y le mandarán un cupón cuando estén a punto de fallar si no tienen tecnología para medir eso. El éxito a largo plazo sólo se logrará si todos los departamentos colaboran.

Grandes posibilidades

De acuerdo a un estudio por McKinsey Global Institute, el IoT podría crear 6.2 billones de dólares en valor global en 10 años. El Instituto también proyecta que un 80 a 100% de los fabricantes estarán usando las aplicaciones para entonces.

Crecimiento exponencial de datos

Conforme nuestras vidas están más conectadas la cantidad de datos generados está creciendo rápidamente. El universo digital se duplica cada 2 años y para 2020 alcanzará 44 billones de gigabytes, de acuerdo a un nuevo estudio de IDC y EMC.

Para comprenderlo mejor, la cantidad actual de información llenaría la cantidad de iPad Air que apiladas cubrirían 2/3 partes de la distancia aquí a la luna. En 2020 esos 44 billones de gigabytes cubrirían 6.6 veces esa distancia.

La cantidad de información actual es 1.7 megabytes por minute para cada persona en la Tierra. Esto es causado por el crecimiento de sensores y dispositivos conectados, desde smartphones hasta medidores de electricidad.

Esto es el mundo del IoT y las cosas uqe estarán conectadas serán 25 mil millones este año.

Lo móvil está generando gran parte de este universo conectado. La porción de universo digital generado por dispositivos móviles y la gente aumentará de 17% en 2013 a 27% en 2020, pero las cosas móviles serán 75% del IoT para 2020.

El uso de servicios ‘en la nube’ para la vida personal y los negocios ayudará a ese crecimiento. Menos del 20% del universo digital era ‘tocado’ por la nube en 2013, pero esto se predice que se duplicará a 40% en 2020.

Un elemento vital en este IoT es la conectividad ultrarápida. También deberá ser muy confiable, tanto en su versión fija como inalámbrica, pues será lo que permita el intercambio de datos entre todos los dispositivos y objetos.

En ese mundo habrá dispositivos inteligentes, sensores y otras cosas que transformarán cómo vivimos, trabajamos y juegas.

Esta teoría está apoyada por el McKinsey Global Institute, que afirma que la distribución de tecnologías digitales liderará los flujos globales de comercio, triplicándose para 2025 y provocando la siguiente era de globalización.

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