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Siempre se habla como los Millennials como el público objetivo al que se deben dirigir los esfuerzos de marketing. Este segmento, conformado por jóvenes de hasta 35 años, muy activos en Internet, que se mantienen a la vanguardia y están muy dispuestos a hacer compras, sí es muy importante.

Sin embargo, hay un nuevo segmento que es la siguiente generación de consumidores a tomar en cuenta. Es la Generación Z, formada por personas nacidas después de 1991, una cuarta parte de la población en Estados Unidos (25.9%), habituados a la tecnología y con expectativas propias.

De acuerdo a la infografía de Marketo, esta generación será la siguiente gran audiencia.

Las características de la Generación Z

Esta generación creció en tiempos de incertidumbre (luego del 9 de septiembre de 2001), en momentos de recesión económica y normas cambiantes (como mayor diversidad racial, cambio en los roles de los géneros). Son maduros, se dirigen a sí mismos y son ingeniosos.

Son investigadores natos. Saben cómo educarse a sí mismos y buscar información, como lo muestran los números: 33% ven lecciones en línea; 20% leen libros de textos en tabletas; 32% trabajan con compañeros de clase en línea. También, 52% usan YouTube para tareas de investigación.

Por otro lado, quieren hacer una diferencia en el mundo: 60% desea que su trabajo impacte a la tierra; 76% está preocupado por la huella que dejan los seres humanos en el planeta; 26% de los adolescentes entre 16 y 19 años son voluntarios de alguna causa.

Son trabajadores enfocados. Su cultura de ‘hágalo usted mismo’ y acceso a la colaboración en línea es lo que moldea los objetivos de trabajo y autoempleo de la Generación Z.

El 76% desearía que sus hobbies se conviertan en trabajos de tiempo completo; 80% de los estudiantes de preparatoria creen que son más enfocados que sus compañeros; y 76% de ellos quieren comenzar su propio negocio algún día. En esto son diferentes a los Millennials, pues sólo 50% tienen este objetivo.

Esta generación definitivamente ama las redes sociales, pero no las comunes. Aunque en 2012 estaban en una buena proporción en Facebook (42% de ellos), esto ha bajado año con año debido a que están preocupados con la privacidad, por lo cual prefieren plataformas de medios que les permiten ser incógnitos, como SnapChat, Secret o Whisper. Por otro lado, redes visuales como Instagram crecieron en su preferencia, llegando a tener 23% de usuarios de la Generación Z. Con todo esto, 25% de los jóvenes entre 13 y 17 años dejaron Facebook en 2014.

Son muy diferentes a los Millennials, pues crean contenido, no sólo lo comparten como lo hace la anterior generación. Se mueven rápidamente: su tiempo de atención es corto (8 segundos) y prefieren lo visual al texto, por lo cual sus están en al menos 5 pantallas favoritas: la televisión, el teléfono, la laptop, una computadora de escritorio, iPod u otro dispositivo de música portátil. Esto es una diferencia significativa con los Millennials, que en promedio usan 2 pantallas.

Cómo llegar a esta generación

Alcanzar a esta población a través del marketing debe de hacerse tomando en cuenta sus características al consumir: conocen Internet de arriba abajo, compran en línea, son ambiciosos en el trabajo. Además, 41% de la Generación Z pasa 3 o más horas al día en computadoras para actividades no relacionadas a la escuela. Sus ingresos, aunque pocos pues no ganan dinero, sino que lo reciben de sus padres, son de 44 mil millones al año.

Con ellos es importante comunicarse visualmente, en múltiples pantallas. Hay que hacer los mensajes cortos, como ‘bocadillos informativos’. Se debe de usar su curiosidad para atraerlos, así como su espíritu emprendedor.

Igualmente, esta generación busca de conectarse con las marcas colaborando con ellas, usando tecnología de transmisión en vivo. Les gusta que los inspiren con causas sociales a las cuales se puedan unir. Otra forma es educarlos y ayudarles a construir experiencia.

De esta forma, esta generación es un nicho que los encargados de marketing harían bien en no perder de vista y estudiar para aprovechar el momento en que se convierta en dominante.

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