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Para muchos consumidores que ya han probado los pagos en móvil es casi obvio que éste es el futuro de los pagos.

Sin embargo, al parecer a algunos actores en esta área les hace falta ponerse al día para que ese futuro llegue más pronto y a todos los usuarios posibles.

Pagos en móvil, en evolución

Una investigación en Estados Unidos, Gran Bretaña y Australia muestra que los consumidores no son los que están mostrando resistencia o son el sector que debe adaptarse a la tecnología de los pagos sin contacto o pagos con un toque en el celular.

Por el contrario, son los minoristas y los bancos los que deben hacer ciertos movimientos para llevar una forma más segura de pagar a los consumidores.

Por ejemplo, en otoño pasado Estados Unidos tuvo un gran cambio en las tiendas minoristas debido a cambios de EMV (Europay, MasterCard y VISA), que provocó que tuvieran que cambiar de deslizar tarjetas a insertarlas en una termina y esperar que la transacción se completara.

Actualmente las transacciones toman entre 5 y 10 segundos, menor a los 15 que tomaba anteriormente, es decir, los consumidores pasaban tiempo extra pagando y experimentaban cierta fricción en su pago en caja.

Por ello en mente, los analistas esperaban que los pagos móviles sin contacto despegarían.

Menor fricción al pagar en móvil

De acuerdo a ciertas cifras, para finales de 2015, un 17% de los dueños de iPhone habían usado Apple Pay y 7% habían usado Android Pay. Parte de esto se debe a que menos de 50% de los usuarios de iPhone tenían dispositivos capaces de usar Apple Pay.

Un número menor de dispositivos con Android tenían capacidad para NFC en 2015. Pero actualmente más smartphones en el mercado tienen capacidad para esos pagos, pero por desgracia el número de usuarios que los han usado siguen siendo similares al año pasado.

¿Cómo están los mercados de primer mundo?

Cuando se trata de terminales en las que se toca para pagar, Estados Unidos está muy atrás de mercados como Gran Bretaña y Australia.

Todavía nos encontramos en los días iniciales en que los consumidores pagan con su smartphone en esos mercados.

Por ejemplo, al preguntarle a usuarios de Gran Bretaña y Australia si alguna vez habían usado una forma de pago sin contacto, definido como tocar para pagar con una tarjeta de tu banco o un teléfono móvil,  80% habían usado este método de pago. En contraste, en Estados Unidos, un 80% no lo habían hecho.

Parte de esto tenía que ver con aceptación mínima de métodos sin contacto en los minoristas de Estados Unidos, comparado con muchos comerciantes aceptando este método en GB y Australia.

Además, para mayor contraste, un 61% de usuarios en Estados Unidos afirmaron no estar familiarizados o no mucho con cualquier forma de pago sin contacto. Una conclusión es que hay mucho que hacer en términos de educación.

Otro hallazgo fue que los tipos de métodos de pago en los tres mercados eran Apple Pay, Android Pay y Samsung Pay. El método más popular fue Apple Pay, con 62% afirmando usarlo, comparado a 30% de Android Pay y Samsung Pay respectivamente.

Quienes habían usado estos métodos dijeron estar muy satisfechos con esa experiencia. La velocidad y la conveniencia fueron los factores que más mencionaron para sentirse así.

La principal barrera: la seguridad

Para quienes no son usuarios, la seguridad sigue siendo el mayor obstáculo. El hecho de tener que agregar su tarjeta de débito o crédito hacía sentir inseguros a 40% de los consumidores entrevistados, mientras que 29% dijeron que no confiaban que la transacción fuera segura.

En una era donde se han sabido de violaciones a la seguridad de diversos minoristas mayores, no sorprende que la seguridad sea una preocupación.

A pesar de esto, un 45% de los consumidores afirmaron que están dispuestos a usar una forma de pago sin contacto si los minoristas y bancos les ayudaban a entender los beneficios de seguridad al usar uno de estos métodos.

Conclusiones

Estos mercados sin duda están más avanzados que muchos otros en el mundo respecto a pagos móviles.

Sin embargo, es obvio que se necesita más educación entre el público, así como más acciones de parte de minoristas y bancos para que los pagos desde el móvil despeguen.

Sin duda los mercados emergentes deberían ver esto como una lección y buscar de alguna forma prepararse con acciones concretas para evitar las fricciones que están viviendo los mercados avanzados para, en el momento que los pagos móviles comiencen a permear en las regiones en desarrollo, se presenten los menores obstáculos.

ESB Professional / Shutterstock.com

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