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El email marketing es una estrategia para dar a conocer tu negocio y lo que ofreces, ya sean productos o servicios, a personas que te dan permiso de mandar información a su dirección de email (idealmente).

Sin embargo, definitivamente hay formas de hacer campañas de email marketing que generan resultados, como buena reputación entre posibles clientes, ventas, conocimiento de tu marca, entre otros.

A continuación enlistaremos 3 buenas prácticas de email marketing para tener esos buenos resultados y evitar que los posibles prospectos se queden con la peor impresión al realizar alguna práctica que no sea tan recomendable al mandarles información.

Buenas prácticas en email marketing, ¿para quién?

Para comenzar, las buenas prácticas que comentaremos son aplicables a todos los involucrados: tanto al receptor del email en una campaña, para la entidad que creó el mensaje, para el servicio de email marketing (como Mailchimp o Mittum, por ejemplo) que lo está mandando en nombre de esa entidad, para el ISP o dominio que recibe el email en nombre del usuario final, en fin, para todos.

De acuerdo a un documento liberado por el Messaging, Malware and Mobile Anti-Abuse Working Group (3MAAWG), que se encarga de regular estos temas, la prioridad sí debería ser el usuario final. Lo que importa al final es que las preferencias y expectativas del receptor sean respetadas.

Además, respetar estas guías, aunque no garantiza que todos los receptores estén felices, mejora la posibilidad de éxito, además de que minimiza los problemas que enfrentan los encargados de marketing y los servicios de envío de email marketing.

Punto principal para las buenas prácticas en el email marketing: el consentimiento

Sin el tipo correcto de consentimiento de parte del usuario, una empresa puede terminar en problemas, ya sea respecto a su reputación, legalidad o facilidad de entrega.

Es importante evitar los tipos incorrectos de consentimiento que provocan estas consecuencias, pero es más sencillo enlistar las 3 buenas prácticas en consentimiento para utilizarlas al momento de crear una campaña de email marketing.

Buena práctica #1 en email marketing: registro claro y único

Con este tipo de registro (llamado en inglés Single Opt-In), los usuarios clara y de forma consciente realizan una acción que indica que están de acuerdo con recibir emails de la empresa de marketing o la empresa directa que ofrece un producto o servicio.

Otras condiciones podrían aplicar, por ejemplo, el usuario podría sólo estar de acuerdo a recibir email respecto a un tema o producto, no de otros. El remitente debe aclarar qué debe esperar el receptor al momento de registrarse (los tipos de emails, de quién, frecuencia y cómo desuscribirse).

Buena práctica #2 en email marketing: Registro con notificación

Aunque es similar al anterior tipo de registro, adicionalmente se le envía un email a la dirección en las 24 horas siguientes al registro (aunque es preferible de inmediato) para recordarle al usuario que se ofreció su email para recibir una newsletter desde una mailing list o lista de correos, de quién, la frecuencia y cómo desuscribirse.

También se recomienda animar a los usuarios a añadir la dirección de correo de la cual se recibirá información a los correos permitidos (o white list), para asegurarse que reciben los mensajes de forma ininterrumpida.

Buena práctica #3 en email marketing: Registro confirmado

Este tipo de registro o (double opt-in en inglés) es el tipo en el que el usuario participa en el Registro con Notificación, pero para completar el consentimiento, la notificación contiene instrucciones para el usuario que le indican debe realizar una acción que los añada definitivamente a la lista de mail.

Esos casos, existen links a los que el usuario puede dar click para confirmar que la notificación fue enviada a la dirección correcta y confirmar que quiere recibir mails. Para mitigar el riesgo de que estos mails caigan en el filtro de spam, estas notificaciones deben ser simples y no contener publicidad.

Consentimiento implícito: por qué no es tan recomendable

El tipo de consentimiento que muchas empresas utilizan es el implícito. Es decir, por el hecho de que una persona interactúe con una organización se infiere que quiere recibir campañas de email marketing de esa empresa.

No obstante, esto tiene ciertos riesgos, por lo que se recomienda que se use uno de los anteriores tipos de consentimiento si se quiere lograr mejores resultados.

De otra forma, hay posibilidades de que, ante muchos rechazos, una lista de correos quede inutilizada al recibir bloqueos de los usuarios.

¿Qué opinas? ¿Qué tan importante crees que sea llevar a cabo estas buenas prácticas? Esperamos, como siempre, tu retroalimentación en los comentarios, Facebook, Twitter o Google+.

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